UN GRITO DE LUCHA DE LOS TRABAJADORES


En estos días se ha conocido nuevamente, como continúan produciéndose reacomodos en la economía capitalista mundial que no es novedad que se ha instalado para no irse, por más que el gobierno uruguayo explique casi a diario, que la economía uruguaya está bien, más concretamente que no se verá afectada por los problemas financieros y de recesión que se van instalando globalmente en el planeta.

Se ha conocido en estos días que Uruguay, sigue dando un tratamiento especial a la deuda externa con sus intereses y sobre todo a las obligaciones que esta representa para los recursos financieros del país.
No existe una explicación seria sobre porque en nuestro país los principales servicios públicos como la educación, la salud y la vivienda siguen deteriorándose, mientras supuestamente el PBI crece. Es decir, la torta si ha crecido es para los de arriba, mientras el empobrecimiento continúa manteniéndose para las clases más humildes de la población que están muy lejos de encontrar salarios dignos.
También es cierto que en estos días, han existido algunos indicadores de corrección monetaria en Brasil, así como algunos índices de desaceleración de su economía, sin duda que ello puede traer implicancias importantes en el desarrollo de la política económica uruguaya, que tiene una estrecha dependencia comercial en el tema.
Si las tendencias son al proteccionismo los márgenes para que las exportaciones uruguayas no se vean afectadas prácticamente no tienen margen.
Pretender mantener y desarrollar una política basada en las privatizaciones y en la venta de la tierra al capital extranjero, sin duda que deja por el camino a los trabajadores y a las clases más empobrecidas de nuestro país, con o sin desarrollo de las exportaciones.
La política económica del gobierno del Frente Amplio no ha pasado de un maquillaje superficial de las políticas de sus predecesores colorados y blancos, donde la tasa de ganancia se mantiene en forma irreductible y creciente, para los grandes propietarios nacionales y extranjeros junto a sus orientadores financieros, los bancos internacionales.
Otro tanto se puede decir de sus sostenedores gremiales, de la políticas gubernamental que en estos años ha desflecado las luchas obreras y populares.
Hoy la desocupación crece y la ocupación de las cifras oficiales crece con salarios bajos y precarios, éste es el eje principal de la política económica gubernamental sostenida desde los gremios, donde se levantan consignas por la “izquierda” con frases, para sostener lo indefendible.
Es necesario, más que nunca avanzar en un horizonte independiente de las políticas orientadas por los bancos y aceptada por el actual gobierno, y sus dirigentes sociales que son cooptados para una política de colaboración social y de clases.
Un gobierno que ha garantizado las mejores condiciones para el capital y lo único que le pide al pueblo y a los trabajadores esfuerzos mayores no tiene ninguna diferencia con los anteriores. Un gobierno que ninguna de sus medidas se asienta en una firme política de defensa de las privatizaciones, y vendido la tierra con sus recursos naturales incluidos, involucrando a sus dirigentes en el proceso gerencial con los privados, está muy lejos de ser popular.
Hay que firmar, hay que juntarse, hay que debatir y organizarse.