LA CRISIS MUNDIAL COMIENZA A SENTIRSE
En los últimos días, más allá de los esfuerzos del gobierno en mostrar que todo anda muy bien, informaciones tanto locales como extranjeras muestran que la crisis económica mundial comienza a sentirse en nuestro país.
Ayer se conoció el informe del Banco Central (BCU), en el que se expresa que el crecimiento económico del país se frenó y que el Producto Bruto Interno (PBI) reflejó un aumento de apenas 0,5% en el segundo trimestre del año, siendo que en el primer trimestre había aumentado un 2.1%. Asimismo se afirma que mientras las importaciones crecieron un 16,8% las exportaciones del país cayeron (-4.4%).
Los sectores más afectados son la construcción con una caída de -2,4% comercio, restaurantes y hoteles (-2,4%); actividades primarias (-2,1%); agricultura y ganadería (-2,4%).
Las industrias manufactureras crecieron solo (0,4%) siendo que la industria textil siguió cayendo; y aumentaron la electricidad, gas y agua (43,4%); transporte y comunicaciones (2,2%).
En todo esto hay que tener en cuenta que el mayor rubro de exportación nacional, la carne vacuna, si bien facturó más dinero bajó la cantidad del producto vendido, lo que es también un mal augurio.
Por otra parte distintos analistas pronostican un aumento de la inflación para los próximos meses y un aumento del volumen de horas trabajadas por persona y un aumento también del desempleo, lo que sugiere que menos personas están trabajando cada vez más.
Hasta aquí los síntomas nativos, pero, mirando el vecindario la cosa se pone más fea aún. Porque tanto Argentina como Brasil vienen tomando medidas para proteger sus economías de la crisis. Ambos están devaluando, Argentina lo viene haciendo desde hace tiempo muy lentamente y no tiene inflación en dólares según reconocen los economistas por lo que la inflación en moneda nacional no le preocupa, Brasil, en cambio, que maneja su economía –o lo hacía hasta ahora- como también lo hace Uruguay ha empezado a devaluar, también de a poco pero devalúa, lo que de seguirse así el gobierno uruguayo deberá también hacerlo porque de lo contrario no podrá competir.
Pero más aún, Argentina y Brasil toman medidas “proteccionistas”, es decir, que resuelven proteger el desarrollo de su industria nacional. Mientras que Uruguay, lo único que atina a hacer es quejarse de sus vecinos, y apelar a que es un “país pequeño”, bla, bla, bla. El problema es que Uruguay no tiene industria nacional, organizó su economía sólo para exportar y se olvidó del resto. Los sucesivos gobiernos desde la dictadura hasta el momento han tenido el mismo molde, generan deuda, ahorran para pagarla, exportan y destruyen el resto. No tienen otro molde. Hoy por hoy no tenemos ni siquiera la tan necesaria producción nacional de alimentos, tampoco industria pesada, no tenemos nada y todo lo que se intenta sale por el lado de la privatización y entrega a las multinacionales.
Somos un país rico, pero no sabemos explotar esa riqueza hacer crecer al país realmente. Tenemos ínfulas de país del primer mundo pero al mismo tiempo somos más dependientes que nunca.
El gobierno está preocupado con esta situación, no puede ocultarlo, y la ciudadanía, comienza a expresar su rechazo y cobrarles las promesas de cambio que quedaron pintadas en los muros del 2005 y jamás cumplieron.
