LA EDUCACIÓN PÚBLICA ES REHÉN DE LAS PRIVATIZACIONES

Cuando afirmamos que la educación cae es porque se reduce su capacidad de influencia en el conjunto social dando paso a otras conductas primitivas que promueven el nuevo sistema de avance de las privatizaciones en toda la actividad educativa.
Pocos hablan en estos días en donde se encuentran los índices de analfabetismo en el Uruguay. Sin embargo si se observa en los cada vez más negativos resultados de la educación no se necesita ser muy sagaz para afirmar que estos porcentajes están aumentando.
Durante todos estos años hemos escuchado en forma constante, por parte de padres, profesores, maestros y estudiantes, como las condiciones de trabajo en los centros educativos están llenas de carencias, y como con el tiempo se ha malogrado la labor educativa y por lo tanto sus resultados en los educandos.
También hemos escuchado largamente por parte de las autoridades oficiales, sobre todo lo que se “invierte” en educación y especialmente a los gobiernos del Frente Amplio que ha intentado digitalizar la enseñanza, a través del llamado Plan Ceibal.
Lo cierto es que por décadas la educación pública ha tenido un fuerte déficit presupuestal destinado a la educación, que aun hoy se mantiene, todo ello plagado de sucesivas reformas estructuradas desde afuera y por los intereses políticos más retardatarios que muy lejos se encontrar de proyectar a la educación pública en un plan nacional de desarrollo que contribuya a elevar la vida educativa y cultural de las nuevas generaciones. Esta es la historia de la educación pública uruguaya que lejos de ser un factor dinámico del desarrollo, ha quedado presa de los políticos y políticas desintegradotas de los últimos años.
El gobierno nacional habla de la educación pero dentro de los marcos de las políticas privatizadoras que a diario estrechan más el marco cultural y educativo de las nuevas generaciones. Lo hemos dicho y lo seguiremos afirmando, los gobiernos tienen una gran responsabilidad en los temas educativos y más cuando se producen verdaderos retrocesos no solo en los resultados sino también en todo el proceso educacional, estimulado básicamente por los objetivos del plan financiero en marcha.
Es obvio que los que regentean la economía mundial y especialmente los grandes poderes financieros no necesitan una educación pujante, ella constituye para estos señores un estorbo. A lo sumo lo que necesitan es que los políticos administren sus cuentas sin sobresaltos y que la educación no se constituya en un sobresalto para sus políticas.
Lo de Chile es por demás elocuente, acerca de cómo la liquidación de la gratuidad en la enseñanza parece algo natural para las clases dominantes y el gobierno de Piñera, aunque Uruguay tiene un signo igual en las políticas educativas llevadas adelante por el actual gobierno, en un amplio proceso de pérdida de valor público educativo y crecimiento de la enseñanza privada.
El gobierno en el tema sólo mueve cifras, para convencer a la sociedad pero ello contrasta a diario con lo que sucede en la vida educativa que está llena de insuficiencias.
Sería buena que el gobierno uruguayo que está tan preocupado formalmente por la educación publica, cambiara su política económica de privatizaciones para empezar a desentrañar el drama educativo que retrocede.
Para avanzar seriamente, es necesario construir otro rumbo en la política nacional.