MUJICA ABRE EL PARAGUAS

En el día de ayer el presidente Mujica ha reconocido que el gobierno que dirige en el correr de este año debe prepararse para enfrentar a nuevos problemas económicos derivados de la crisis internacional, pues el precio de la mercancías de exportación están bajando sustantivamente de precio.
En estos días se ha conocido que los efectos recesivos del capitalismo mundial van involucrando al “blindaje” de la economía uruguaya largamente sostenido y proclamado por el equipo económico y su máximo exponente, el hoy vicepresidente Astori.
Es que los principales exponentes de los logros que ha tenido Uruguay privatizándolo todo y  liquidando las pocas industrias que existieron, hoy nuevamente están obligados a retocar su antigua ortodoxia neoliberal, profundizando en su bancarrota política e ideológica. 
Ya se han producido más que sugestivos anuncios en los principales países del capitalismo referente a que la recesión se mantendrá en los años próximos, y ello incluye a compradores de los productos uruguayos.
Los productos agrícolas, es pecialmente los cereales sujetos a un control monopólico en todo el proceso productivo, ya están hablando desde el último trimestre del año que pasó sobre la  tendencia a la baja de los precios y ello no se ha frenado, sino que continúa.
La única forma práctica que ha tenido el gobierno actual y todos los anteriores es que los trabajadores se “aprieten el cinturón”, para que los grandes banqueros, inversores extranjeros y capitalistas mantengan su tasa de ganancia. 
Esto es lo que han aprendido a hacer los últimos gobiernos del Frente Amplio, a tal punto que tienen sorprendidos a los burgueses, es decir a Sanguinetti, a Lacalle, a Bordaberry, mientras han transformado a su política en una cuestión de fidelidad al dogma privatizador y financiero.
Con una Europa en franco proceso recesivo, comprando menos, el comercio se reciente, y las deudas contraídas por el gobierno del FA y respaldadas por el estado, a costa del hambre y la baja de las condiciones de vida de la población, es evidente que el salario y las jubilaciones, será uno de los primeros afectados en estos próximos meses. Si es necesario
una vez más el gobierno apelará a las reservas para “honrar” sus compromisos, es decir para pagar los intereses de la deuda externa.
También es cierto que varias son las prioridades hasta ahora incumplidas de la noria de la política gubernamental, mientras se desatan en varias áreas del estado nuevos emprendimientos de privatizaciones sostenidas por las PPP, también se hace evidente que la política llevada adelante en materia de seguridad pública, todos los días choca con una situación más difícil de resolverse, en la medida que avanza la política de gobierno. No alcanza con definir consignas sobre los índices de homicidios de Uruguay en relación a los países de América Latina como lo ha hecho el ministro Bonomi, expresando que tenemos el índice más bajo de la región. La vida en las zonas en que viven los trabajadores pobres, la han transformado en un infierno. La violencia social crece en todas sus formas, mientras la salida a la situación desde la política oficial no se avizora.
Los datos comparativos, que nos proporcionan nos hace acordar al refrán popular que expresa: “en tierra de ciegos, el tuerto es rey”.