LA LUCHA POR LA SOBERANÍA Y LOS RECURSOS NATURALES

Desde hace bastante tiempo que en nuestro país el problema que tienen otros parece no existir, entre ellos el problema colonial heredado de las andanzas de las colonias europeas por los mares del mundo.
Desde hace unos años lenta pero en forma cada vez más insistente el gobierno argentino ha ido poniendo sobre la vida diplomática el tema de su reclamo para nosotros legítimo de las Islas Malvinas.
Si se observa detenidamente, allí se ha ido produciendo un lento viraje hacia el reclamo y la demanda del gobierno argentino de la instalación de una mesa de negociaciones entre las partes. Una demanda por otra parte legitima que ha tenido en las décadas pasadas escenarios diferentes. Es claro que en todo este proceso, las manifestaciones del gobierno de Cristina Fernández se han centrado en instalar las negociaciones por la demanda soberana de este país sobre las Islas a Inglaterra.
En la época actual, el tema no es un tema más pues ello tiene varias aristas, en la geopolítica regional y latinoamericana sobretodo después del conflicto bélico desatado en los principios de los 80 del siglo pasado.
Lo cierto es que la demanda por el reclamo de las Malvinas se ha ido ampliando en la región  en la  medida a nuevos gobiernos aumentan sus relaciones bilaterales y se crean nuevos organismos de integración de los países de América del Sur.
También es cierto que la crisis del capitalismo en Europa y particularmente en Inglaterra ha provocado en sus dirigentes una tendencia a la agresión y a la guerra para resolver los problemas internacionales, sobretodo cuando se trata de atacar a países con escasa capacidad militar o de defensa. La historia de la OTAN en estas últimas décadas muestra que ha incendiado y destruido países y regiones, con el pretexto de dictaduras o con el pretexto de la provocación de armamentos de destrucción masiva en países que no son de su agrado. América del Sur ha sido también parte de este escenario, donde la lucha por los recursos energéticos y la recuperación de recursos marítimos está a la orden del día en una lucha despiadada, donde las grandes compañías están liquidando no sólo los recursos naturales, sino además, el medioambiente. 
La desintegración de la UE, el retiro del Reino Unido de la zona del Euro, y el crecimiento de la desocupación en todos los países, pone a los principales países de esta zona en la vieja disyuntiva de quién paga la crisis y mantiene al mismo tiempo la supremacía económica.
Hace tiempo ya que el gobierno argentino sin ser un gobierno revolucionario no ha hecho los deberes tal como le pretendían exigir las viejas recetas financieras que lo sumergieron primero con la política de Menem y después con la crisis de De la Rúa. 
El nuevo replanteo del tema que ya ha provocado cierta tensión entre los países sobretodo en
las palabras de Cameron, acusando a Argentina de colonialista y que ha tenido ciertas derivaciones en los puertos de nuestro país, sobre el reconocimiento de las banderas.
Mas allá de los cruces que existen en el tema y que son parte de los intereses existentes, lo cierto es que las empresas petroleras y de pesca siguen trabajando en las zonas de las Islas Malvinas y ello marca de por sí la primacía de determinados intereses foráneos y no precisamente los de Argentina.