PROTECCIONISMO Y LIBRECAMBIO

La política de privatizaciones y librecambio que lleva adelante el gobierno de Mujica has sido muy bien explicada en estos días por el vicepresidente Danilo Astori, que ha expresado que la principal diferencia ente Uruguay y Argentina es la política económica.
La de Argentina es cerrada proteccionista y la de Uruguay es abierta de libre entrada de capitales, a partir de allí es que aparecen los problemas y no de otro lado.
El comercio ha sido siempre uno de los principales temas que involucran y hacen a la relación entre zonas económicas y estados, en lo que atañe a nuestros países desde los tiempos de la colonia hasta nuestros días estos temas están sobre la mesa.
Si se tiene en cuenta que estamos ante una crisis económica del capitalismo de grandes proporciones, y que los bancos internacionales y los representantes del capital han impuesto a nuestro país y el gobierno del FA lo ha aceptado una política económica de pago de deuda, de privatizaciones, y Argentina ha llevado adelante sin ser un gobierno de izquierda una política de protección de su industria, ello ha provocado alteraciones constantes de relaciones entre los dos países, desde la época en que Batlle lloró, Vázquez le pidió ayuda militar a Bush, y ahora con Mujica, la supuesta distensión política que vivimos no se corresponde con los fuertes intereses económicos en pugna.
Los últimos gobiernos uruguayos y especialmente los del FA han sellado una política privatizadora, que obviamente no se conduce con su antigua naturaleza proveniente de viejos partidos de la izquierda tradicional uruguaya.
No es novedad para nadie que nuestro país es fuertemente dependiente del desarrollo de su política exterior y con Argentina particularmente, las exportaciones y el turismo son sin duda los negocios comerciales más importantes, entre ambos países.
Las intervenciones de Astori en estos días han sido más que relevantes explicitando mucho más las diferencias en las políticas económicas entre ambos países.
Las más claras se produjeron durante el gobierno de Vázquez en la reunión de Mar de Plata sobre el ALCA y también sobre el litigio sobre la planta de celulosa de Botnia hoy UPM donde las relaciones se pusieron al rojo. Las diferencias en materia económica han continuado en forma constante, hasta nuestros días pues si por algo se ha caracterizado la política del gobierno uruguayo es por alinearse a las políticas financieras de los bancos internacionales, al pago de los intereses de la deuda y privatizar todo lo que este al alcance de la mano. Las contradicciones existentes surgen indudablemente por las razones que da Astori, es obvio que al gobierno uruguayo no le interesa una política de industrialización, ni que sirva a los trabajadores y al pueblo. Lo que se proclama a los cuatro vientos buscando en forma constante más apertura económica es lo que impide desarrollar una autentica política de integración regional dándole incentivos constantes a los capitalistas privados que explotan nuestro suelo y nuestra tierra.
También es cierto que la relación de intercambio de información tributaria a lo que nuestro gobierno se ha negado de múltiples formas es otra de las causas que entorpecen las relaciones. El secreto bancario manda en nuestro país para el paraíso de las zonas francas y el movimiento de capitales.