LA LUCHA POLÍTICA DE AYER Y HOY
Escribe
Daniel Pereira
SIN DUDA que los años próximos serán más duros que los actuales en lucha política e ideológica. La realidad internacional nos muestra hoy un mundo cada vez más violento, empobrecido, donde la crisis se descarga y acentuará, sobre los hombros de los asalariados y pensionados y millones y millones de jóvenes.
Ante este cuadro muy general, pero que varios analistas comparten, creemos necesario que las fuerzas auténticamente antimperislistas y socialistas, deben prepararse más, mejor, estudiar más, fortalecerse en las luchas diarias. 
Reiteradas veces algunos periodistas dicen al aire o escriben el concepto que la Asamblea Popular se quedo en los años sesenta. Surge por lo tanto el mote “sesentistas”. Esto de tanto veces dichas, más las reiteradas expresiones de dirigentes políticos y sociales del más “variado pelaje” en el mismo sentido, ha producido que muchas veces hombres y mujeres del pueblo, usen esa mismo definición. 
La cuestión política no es a que año nos referimos, si es más viejo que nuevo, si está o no a la moda. El tema principal es que idea se defiende y hacia donde se va. Seguramente en los años setenta había en el mundo un gran empuje revolucionario a nivel mundial. Eso naturalmente ayudaba como estimulo entre los trabajadores y estudiantes para luchar más y soñar con la concreción de construir un mundo más justo y solidario. 
Si analizamos detenidamente el mundo de hace cuarenta o cincuenta años, si leemos las crónicas de esos años, veremos porque y para que se luchaba. 
En aquel universo, había menos miseria, menos marginación, menos guerras que hoy. En aquellos años existían menos problemas de violencia social, menos dificultades con la contaminación ambiental. La droga no era un drama como el que es hoy y los hombres, mujeres y niños esclavizados y en la marginación total y parcial, no pululaban por las grandes ciudades y los centros capitalinos.
Cuantas cosas entonces, antes sucedían que eran mejor que hoy, cuantos valores y principios se defendían años a atrás y hoy se han perdidos. Y si en aquel momento se luchaba porque hoy no se va a seguir adelante. Porque se va a aceptar mansamente que todo lo nuevo es mejor cuando hay pruebas y evidencias a diario cuanto se ha retrocedido. 
Los partidos y movimientos de izquierda, las fuerzas revolucionarias se mostraban hostiles al imperialismo y a su aliado natural, las oligarquías criollas. En aquel momento no se coqueteaba con las multinacionales y los organismos financieros internacionales eran los verdugos de nuestros pueblos. 
Si centenas de miles de uruguayos tiene sueldos que no llegan a los 10 mil pesos, las jubilaciones en su rango promedio no superan los 6 mil pesos y hoy la masa salarial es menor que la que se recibía en 1998, como no decir que hay propuestas esenciales que siguen vigentes. 
La tarea de sumar voluntades, de ganar confianza, aumentar en cantidad y calidad de militantes, ganar las calles con propuestas concretas, entendibles y que hagan centro en la vida de los trabajadores y el pueblo es impostergable. 
Debemos encararlo con seriedad, optimismo y con mucho compromiso. Sin duda que los años próximos serán más duros que los actuales en lucha política e ideológica. La realidad internacional nos muestra hoy un mundo cada vez más violento, empobrecido, donde la crisis se descarga y acentuará, sobre los hombros de los asalariados y pensionados y millones y millones de jóvenes. Ante este cuadro muy general, pero que varios analistas comparten, creemos necesario que las fuerzas auténticamente antimperislistas y socialistas, deben prepararse más, mejor, estudiar más, fortalecerse en las luchas diarias.