En nuestro país hace ya largo tiempo que con diferentes gobiernos se han venido aplicando políticas que han sostenido a perpetuidad la política dominante, con leves cambios en el sistema político dominante, incluyendo los distintos partidos que se intercalan en el gobierno nacional y departamental.
Ello no significa que lo actual sea todo malo y lo anterior fuera todo bueno o viceversa, sino que el gran tema en nuestro país reside en que continuamos profundizando un modelo que no se ha salido de la dependencia con los mercados internacionales y que hace que nuestro crisis sea crónica, y para ello se necesiten partidos con amplio consenso político y económico que discutan sobre temas de amplio espectro sin ir al fondo de los problemas que nos aquejan, mientras cada poco tiempo estalla algún escándalo hasta casi volverse costumbre.
Una cascada de industrias que cierran, con mujeres y hombres en el desempleo, presupuestos titubeantes que recortan el Estado y le pagan rigurosamente a los bancos internacionales intereses leoninos que salen de los enjuagues económicos de los Ministerios de Economía, mutualistas que cierran luego que las han vaciado, empresas de transporte que no le pagan a los trabajadores a pesar que el Estado las habilita financieramente, senadores procesados por pederastas, torturadores que siguen gozando de la impunidad, décadas de falta de dinero para la educación, salud y vivienda digna. No se ha podido llegar en este cuarto del siglo XXI, ni a un miserable 6%.
Al tiempo que los negocios ilícitos de conexión ganadera, nadie se dio cuenta. Pasó un elefante por 18 de julio, con lentes y bufanda y nadie se dio cuenta. Millones de dólares robados y nadie se dio cuenta. No fue a mano armada, pero en realidad fue mucho peor, la estafa mayor de este siglo y es probable que de la historia del país.
También no se puede obviar los robos de más de un millón de dólares a los fondos de construcción de viviendas en los sindicatos de la construcción por parte de una banda de lúmpenes que se hacen pasar por trabajadores. La lista es larga pero ni el comando contra el picudo rojo se salva de triquiñuelas berretas, para obtener nuevos cargos. Ante un nuevo problema de la índole que sea, se define un cargo con un buen sueldo, y nuevos especialistas. Pero en realidad nada se soluciona para los intereses populares y de los trabajadores.
Mientras se discute sobre los impuestos y de imponer un minúsculo impuesto a los super ricos, la desocupación y la baja de salarios aumenta en todo el país. La deuda externa crece como única medida para enfrentar las posibilidades económicas del gobierno, y en la que va del año entre la violencia delictiva en las calles, y el padecimiento en la vida familiar donde hay pocos ingresos, se desata un verdadero infierno.
Por esta situación y algunos temas más es que en nuestro país se necesita avanzar seriamente en una opción política y organizativa que avance en los problemas principales que necesita resolver el Uruguay fuera de las políticas de privatizaciones y neoliberales a ultranza. Sin duda que necesitamos un criterio independiente tanto en los temas políticos nacionales e internacionales, fuera de las imposiciones financieras donde el común denominador es la hipoteca de la soberanía y la destrucción de los derechos sociales.
(Editorial de La Juventud del 26 de Julio)

