La leche, el pan y el bicentenario

POLÍTICA OFICIAL CON LUCES Y ESPECTROS DEL PASADO

Nadie puede negar en estos días que si faltaba poco para completar el índice de precios en la
canasta básica, que han permanecido al alza, luego de una constante suba de precios al consumo, ahora el pan y la leche, dos artículos necesarios y básicos que lejos están de subvencionarse como ha hecho el gobierno en otros rubros, a poderosas empresas privadas que controlan importantes ramas productivos del país.
Hace tiempo que lo único que no se protege en nuestro país en materia económica es el salario y la familia de los trabajadores.
Es cierto que en estos días de bullicio en que ha comenzado una nueva versión del bicentenario oficial, van surgiendo como si fuera una loca carrera hacia el pasado, algunas fotografías petrificadas en el tiempo que vienen a subir al escenario bien remunerado por cierto, mientras la leche y el pan sube, al tiempo que los sindicatos oficiales no se “dan cuenta de ello”.
También se supo en estos días que las exportaciones a Alemania de miel se han perdido gracias a las nuevas políticas de Estado en materia de transgénicos, lo que se convierte en una verdadera obra largamente anunciada por los productores y no escuchada por la soberbia del poder oficial. Claro que ello es un detalle para el gobierno alemán que ahora traerá miel de la India y China y mientras tanto los productores nacionales y el país perderán ésta sí vez una fuente genuina de trabajo familiar en la familia del campo. Fiesta en la ciudad, masiva con todas las luces, al estilo de los grandes festivales de rock, por su indumentaria, mientras claro está el pan y la leche, no son el tema ni del gobierno ni de los sindicalistas oficiales.
Mañana una nueva marcha de productores y trabajadores de la tierra, afectados por esta política de entrega de tierras al extranjero se prepara para manifestar nuevamente por la defensa de la soberanía alimentaria y de la tierra para trabajar.
Mientras tanto el gobierno ahora volará hacia la UE para estrechar los lazos de relaciones internacionales con el viejo continente.
El sindicalismo oficial, en estos días ha dado muestras en un nuevo congreso del escaso entusiasmo que levanta su política de unidad sobre la base de la construcción de la alianza con las patronales y la política económica del gobierno. El ejemplo más encumbrado de esta política es Abdala que no parara con los obreros metalúrgicos y aportará su salario, se nota que salió inspirado del congreso. 
Una obra arquitectónica de la nuevas alianzas, ahora también productivas entre dirigentes sindicales oficiales, con las patronales, sí, del Pit para quedar siempre sentados en la dirección del sindicato. 
Hay quiénes todavía dicen que la política del gobierno no tiene nada que ver con los sindicatos, bueno ojalá así fuera, así nosotros no tendríamos más nada que hacer, en nuestra predica, pero la porfiada realidad, nos muestra todo lo contrario. Todos los días los groseros vínculos del gobierno y el FA con su política cada vez más neoliberal tiene su coro en los sindicatos y en los nuevos cantos de sirena que surgen con las privatizaciones que enajenan nuestra cultura y nuestra historia.
Pero nos da la impresión cad vez más saludable que esto no se arregla con cuatro escenarios de luces en Montevideo. El viejo topo sigue trabajando.

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