Adeom: la dirección sindical alcahueta de los patrones

NUEVO CORTOCIRCUITO ENTRE EL SINDICALISMO OFICIAL Y LOS TRABAJADORES MUNICIPALES

Sin duda que el proceso oficial en la vida política y sindical ha cumplido un proceso en donde la aplicación de políticas privatizadoras con el consentimiento de los sindicatos oficiales, ha resquebrajado el icono de la verdad de los oficialistas, que avanzan todos los días justificando y allanando el camino de las privatizaciones y bajas salariales del gobierno ahora del Frente Amplio.
Hace ya un buen tiempo que el tema salarial es la principal actitud del gobierno, sobretodo en lo que tiene que ver con su control y sobretodo la necesidad de rebajarlo a cada paso. El país está muy lejos de los tiempos en que el Frente Amplio ganaba el  gobierno de Montevideo, y el Dr. Vázquez subía los salarios a los trabajadores municipales y con ello se catapultaba a la presidencia de la República, donde haría todo lo contrario,
aplicando las recetas de privatizaciones, de pago de los intereses de la deuda externa, y firmaría la carta de intención con el FMI, aliándose con Bush. 
Luego como es imposible ocultar ante los trabajadores una política de privatizaciones, los trabajadores municipales chocaron con los sucesivos gobiernos de la IMM, pues no solo la plantilla de trabajadores se fue reduciendo sino que también el salario, lo que derivó en importantes conflictos. Quizá el más ruidoso y largo de todos ellos fue el último, que terminó con la militarización del mismo, para recoger la basura llamada por la actual intendenta Ana Olivera, y con una gran campaña oficial contra los trabajadores, el sindicato y sus reclamos.
Sin duda que el proceso oficial en la vida política y sindical ha cumplido un proceso en donde la aplicación de políticas privatizadoras con el consentimiento de los sindicatos oficiales, ha resquebrajado el icono de la verdad de los oficialistas, que avanzan todos los días justificando y allanando el camino de las privatizaciones y bajas salariales del gobierno ahora del Frente Amplio.
Ayer un nuevo episodio de este problema se vivió en el Palacio Peñarol, donde en una Asamblea se puso en tela de juicio lo actuado por la dirección sindical donde habilita la rebaja de salarios, en un convenio firmado a espaldas de los trabajadores con la   intendencia Municipal. Es obvio, que la dirección sindical perteneciente al mismo partido que Ana Olivera (PCU) no podía permitir que el convenio cayera en una instancia mayor de participación de los trabajadores. 
Los subterfugios fueron muchos para impedir la elección y levantar la Asamblea, lo más probable es que la flamante dirección sindical perdiera la elección y el convenio fuera rechazado. Esto es lo quedó en el aire en el Palacio Peñarol.
También es cierto que este nuevo hecho si bien sostiene en forma irregular, el mantenimiento de un convenio definido a las espaldas de los trabajadores, que nació mal, le produce un enorme costo a los cultores de la unidad con el gobierno desde el movimiento sindical, enraizada en la búsqueda de un nuevo fundamentalismo ideológico.
Enredaron la asamblea, y no permitieron su pronunciamiento pues la levantaron luego que intentaron a ojo definir quién ganaba cuando en realidad lo más probable es que hayan perdido. Los sindicalistas actuales del oficialismo tienen muy mala memoria, desde cuando por cuatro cinco empujones y alguna otra cosa suspendieron una asamblea sindical. Es obvio que estamos ante un formidable pretexto, para sostener la inamovilidad del convenio firmado por motivos que mueven al partido de gobierno, y que los trabajadores
no se lo fuman. 
Una nueva crisis está instalada, ayer fueron los bancarios, los metalúrgicos, los cañeros, los maestros y profesores de la enseñanza, las privatizaciones del ferrocarril, en fin.
Es necesario construir una nueva política de clase.

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