OTRA VICTORIA DE CUBA ANTE EL BLOQUEO
Lo cierto es que esta exclusión tan bochornosa y torpe, se ha convertido a nuestro juicio ya en una nueva victoria de Cuba, en política internacional, ahora también en el viejo patio trasero del imperialismo que ha sido el escenario de grandes luchas de los pueblos por su libertad e independencia.
La Cumbre de las Américas que ya ha comenzado en Colombia, de la que tanto se ha hablado durante todo estos días y que viene desarrollándose con una importante llegada de presidentes de todas las zonas de las Américas, ha tenido varias aristas del prolongado conflicto que se produce en toda la región contra la dependencia y el imperialismo.
Los disímiles objetivos políticos que se producen para la realización de esta cumbre son por demás evidentes y provocan por más que existe un esfuerzo común por la paz y el desarrollo los puntos de partida son por demás encontrados.
En primer lugar, el hecho que la Cumbre se produzca en Colombia, el único lugar de América del Sur donde se desarrolla el más prolongado conflicto insurgente, un país con gran desarrollo de los cartel de la droga y con una penetración extendida de la política de Estados Unidos en el plano militar, pone sobre la mesa una situación por lo menos diferente.
El otro gran tema es que al Estados Unidos y Canadá han objetado la presencia de la República de Cuba en la Cumbre de Cartagena, tal como lo han hecho durante ya medio siglo impulsando el bloqueo que aun hoy lo mantienen.
Lo cierto es que esta exclusión tan bochornosa y torpe, se ha convertido a nuestro juicio ya en una nueva victoria de Cuba, en política internacional, ahora también en el viejo patio trasero del imperialismo que ha sido el escenario de grandes luchas de los pueblos por su libertad e independencia.
Ello ha provocado que a pesar que la Cumbre está comenzando, ya se oyen voces que sería imposible otra Cumbre de las Américas sin Cuba.
También es cierto que toda esta política ha ido provocando un creciente rechazo no solo popular sino también de niveles institucionales, a la política global norteamericana hacia Cuba, y hacia los demás países de la región en los temas económicos y de las políticas militares hemisféricas.
La imposición norteamericana de mantener a Cuba fuera de la Cumbre de las Américas responde sin duda a la vieja pretensión imperial, de control sobre la zona, donde se producen nuevos fenómenos políticos y sociales independientes de las políticas de Washington. Lo que ha sucedido con el ALBA, es un ejemplo de ello, que ha fortalecido una política más decidida desde el punto de vista de la lucha por una zona integrada con países fuera de las políticas privatizadoras y neoliberales.
Claro que ello ha tenido un proceso contradictorio donde la acción de los pueblos, de los trabajadores, campesinos, intelectuales han dado una lucha desigual contra el modelo político e ideológico de las privatizaciones impulsadas por las políticas de los bancos internacionales.
Tanto en Venezuela, como Bolivia y Ecuador, han tenido intentos de golpes de estado, para frenar los procesos democráticos y populares.
El más avanzado ha sido el que fue revertido en la Republica Bolivariana de Venezuela, por parte de la gran burguesía y el facismo. Lo mismo sucedió con Bolivia donde varios intentos de levantamiento se produjeron sobre todo en Santa Cruz con un escenario de actos delictivos y subversivos que fueron desbaratados por las fuerzas populares.
Ahora Correa no va a Colombia en solidaridad con Cuba. Y Estados Unidos tiene que vestir a Obama de guayabera, para cambiar ridículamente de imagen.
Da la impresión que si bien el problema no está resuelto ni mucho menos, Cuba y su revolución sigue avanzando en su reconocimiento a su existencia.
Estados Unidos y la OTAN cada vez más acostumbrados a la solución militar imperial y al bloqueo que cada día tiene menor aprobación planetaria.

