LOS PROBLEMAS SIGUEN SIN RESOLVERSE EN EL PAÍS Y EN LA CUMBRE DE CARTAGENA, TAMBIÉN
Las señas de la recesión internacional ya la avizoran los que están vinculados al comercio exterior y en el sistema financiero, por más que la oculten los gobernantes locales, que tienen los compromisos con los bancos internacionales por el pago de los intereses de la deuda externa, y la enorme presión que va generando la disconformidad y descontento entre las filas del propio electorado del gobierno.
En estos meses, ha quedado nuevamente de manifiesto que nuestro país sufre serios problemas en materia de producción de alimentos, y sobretodo en relación al manejo de sus recursos naturales, que en estos años han ido pasando en forma cada vez más abrupta hacia las compañías extranjeras y los grandes terratenientes locales que siguen fijando los objetivos de la política económica. No se ha producido en nuestro país ningún cambio en las relaciones de propiedad de la tierra que favorezca el tan mentado cambio en nuestro país a favor de los intereses populares.
Una enorme transferencia de tierras se ha producido en estos años para proyectos mineros, forestales y de soja transgénica, ubicándose ya estos índices en más de un 25% de las tierras cultivables del país. El desplazamiento de miles de trabajadores, y productores pequeños no se ha detenido con la actual administración política del Frente Amplio, y mucho menos la inmigración del campo a la ciudad, que sigue “acogiendo” a miles en las zonas periféricas de las ciudades de todo el país y especialmente en la capital.
Esta continuismo en la política económica trae por cierto un sin numero de problemas sociales que lejos de resolverse, se agravan, y provocan un gran divorcio también entre las masas y el gobierno, que están abocadas a resolver los problemas de la nueva lógica del gobierno y al país se le caen las escuelas a pedazos, los alimentos suben al ritmo de los precios internacionales con el agregado de la avidez propia de los capitalistas locales, que
no pueden superar las limitaciones del mercado interno, atosigado de mercaderías extranjeras.
Las señas de la recesión internacional ya la avizoran los que están vinculados al comercio exterior y en el sistema financiero, por más que la oculten los gobernantes locales, que tienen los compromisos con los bancos internacionales por el pago de los intereses de la deuda externa, y la enorme presión que va generando la disconformidad y descontento entre las filas del propio electorado del gobierno.
Las mismas demandas que hacia el FA y el movimiento sindical oficialista hoy se vuelven contra él produciendo además una enorme crisis de confianza en el plano político. Si a ello se le agrega, lo que sucede con los nuevos pasos en materia de política electoral interna, los hechos hablan por si solos, cuando los candidatos salen juntos a juntar volumen electoral para sus internas.
Sin duda que el Uruguay seguirá siendo un país de base agropecuaria, por más que los nuevos vientos macroeconómicos de lo único que hablen es de la estabilidad de la política
financiera, de la obtención del grado inversor, y de las nuevas “bondades” del sistema financiero del capitalismo mundial.
Lo único cierto es que toda ésta política económica está asentada sobre el crecimiento de la deuda externa en el país, y de las exportaciones que terminan en el bolsillo de los grandes burgueses del país, pues la distribución social no se produce, pues el gobierno se ha dedicado a gobernar estrictamente para el statu quo oligárquico del Uruguay.
Como será la correntada, que Obama le reconoce a Mujica, que actúa como piensa, mientras tanto se ha producido un verdadero sacudimiento de los pueblos sobre las superestructuras del coloniaje.

