NUEVAMENTE SOBRE LOS SINDICATOS
El sindicalismo oficial no ha dicho “ésta boca es mía” y se ha sumado al silencio generalizado de la negociación para intentar sacar de la catástrofe a algunas personas del agua.
Este es un tiempo difícil en la vida social del país, también para sus organizaciones sociales y especialmente los sindicatos, que son los que han cumplido en la historia del país un gran papel desde el punto de vista de la organización social de los trabajadores.
Aunque los apologistas de la conciliación de clases lo nieguen y los burgueses también el la compra y venta de fuerza de trabajo por parte de los burgueses o empresarios, o trabajadores y proletarios continúa siendo el problema principal de los países capitalistas en todo el mundo. La lucha de los sindicatos por defender los derechos de los trabajadores es el problema principal que estos han tenido y tienen por delante en su ya larga lucha.
El problema es cuando por motivos ajenos a su clase dejan de hacerlo.
No hay dudas que el país ha tenido en estos días un verdadero sacudón generando amplias contradicciones sociales y políticas, a partir de la nueva venta de Pluna, por que prácticamente la han fundido con la complacencia del gobierno y sus aliados de turno.
El sindicalismo oficial no ha dicho “ésta boca es mía” y se ha sumado al silencio generalizado de la negociación para intentar sacar de la catástrofe a algunas personas del agua. Al mismo tiempo critican a todo lo que se les cruza en el camino con alguna idea diferente, que no sea la de ir tras las exigencias del capital, de los burgueses, y de los bancos internacionales. Esta es la mutación mayor que han tenido los principales dirigentes sindicales en el siglo XXI, que luego de luchar contra algunas privatizaciones han optado por apoyar todas ahora que están en el gobierno nacional, u otros que aspiran a estarlo.
Lo que ha primado en la cúpula sindical oficial en los últimos años ha sido sin duda el pacto de conveniencias y convivencias entra las dos clases, para que la compra venta de la fuerza de trabajo se realice en los meros términos para la política macroeconómica y para el gobierno. Esta es la acción fundamental para la que han contribuido los dirigentes sindicales para con la política oficial. Lo único cierto es que en todos estos años, se ha resentido no solo la unidad del partido político en el poder,
sino que además ello va arrastrando en forma irreversible a los sindicatos oficiales que han sostenido también con sus tácticas de la desmovilización social, para darle un marco adecuado a las políticas de su gobierno.
También se puede apreciar como medidas que están dentro de una política global como la educativa, por ejemplo por más que tengan una apariencia de confrontación, no lo son, pues terminan levantando un instrumento que más temprano que tarde se vuelve contra el salario de los trabajadores y sus condiciones laborales.
Es decir facilitando conciente o inconcientemente a las políticas de privatizaciones que se producen en todos los ámbitos del estado y perdiendo capacidad de lucha de los trabajadores.
No somos de los que hay que volver a la caverna de Rosseau para ser libre, creemos que el hombre de satisfacer sus necesidades para empezar a tener un desarrollo de su vida que conduzca a la libertad, fuera de las condiciones de explotación a que hoy esta sujeto en nuestro país.
No creemos en la escolástica de la unidad conventual para los sindicatos, esos sirve al capital y especialmente a los grandes que propician las tranzas entre la venta de la fuerza de trabajo y ADM por ejemplo. O entre las plantas de celulosa y la entrega de la soberanía, que no es otra forma más de la explotación que hoy tienen los trabajadores en medio del más des comunal despojo, también de productores agrarios.
El papel de los sindicatos es sencillo luchar por el salario, contra la explotación. Cuando no hacen eso han perdido su función de clase.

