NI AVIONES, NI FERROCARRILES, NI CARRITOS
Nuestra burguesía comarcal y fuera de órbita en sus apetencias económicas, estrictamente antisociales, y que hace tiempo ya ha abandonado la idea de desarrollo social y productivo, deshecha el tren, el avión y el transporte fluvial.
No es necesario ser un especialista, para observar lo que sucede con nuestro país, para detenerse y observar sin exaltaciones lo que sucede con el transporte nacional en nuestros días. El gobierno ha tenido en todos estos tiempos a través de sus jerarcas un respuesta absoluta que se ha transformado en casi una marca registrada cuando hablan de “la herencia maldita”, que a esta altura de los acontecimientos opera nada más que como un gran pretexto o justificación de una política continuista en lo financiero que ha determinado todo el proceso productivo en nuestros días. El transporte en nuestro país, no ha escapado a ello.
No cabe ninguna duda que dentro del plan global de privatizaciones, para lo único que ha tenido préstamos el gobierno es para arreglar carreteras y luego privatizarlas en forma escandalosa con los peajes. Uno de los mayores antecedentes fue con el gobierno de Vázquez, cuando se le otorgó a privados el control de las principales arterias carreteras del país.
Nuestra burguesía comarcal y fuera de órbita en sus apetencias económicas, estrictamente antisociales, y que hace tiempo ya ha abandonado la idea de desarrollo social y productivo, deshecha el tren, el avión y el transporte fluvial.
Si se observa más o menos detenidamente la única forma de existir que tienen estas áreas productivas en Uruguay es por intermedio del control del estado. No es la idea actual del FA, ni de la oligarquía fuertemente ligada al comercio exterior y a los bancos.
El senador Michelini recientemente lo ha reconocido en forma explícita sobre el destino de la aviación nacional y más concretamente ante el cierre de PLUNA por el gobierno, que su idea es la de la privatización total del servicio aéreo. Chocolate por la noticia.
El tema Pluna expresa desde nuestro punto de vista una crisis mayor que abarca todo el sistema de transporte del país, heredado de otra época pero que objetivamente hoy no sabe a donde va, resultado del rumbo que le han impreso los gobiernos de Vázquez y Mujica.
Hace lucho tiempo ya Fidel Castro habló que era imposible resolver con autos individuales el modelo de transporte en el mundo, sobretodo uno de los factores más dinámicos de la producción capitalista ha sido en los últimos tiempo la industria automotriz, destinada a las grandes ciudades del planeta.
Sin embargo en Uruguay la venta de autos cero kilómetros es un factor de lo bien que vamos en la economía nacional lo segundo es la cantidad de camiones con troncos de ecucaliptos por las carreteras nacionales.
Al ferrocarril se le dio una estocada de muerte hace ya casi un cuarto de siglo, durante el primer gobierno de Sanguinetti, que además impuso la ley forestal.
Lo cierto es que ni el tren de carga o de pasajeros ha sido una prioridad de los gobiernos últimos, ahora se ha perdido Pluna entregándola para nuevos inversores que en forma secreta están negociando nuevamente con el gobierno y su ministerio de transporte.
También la IMM no se ha quedado atrás en el tema y ha atacado al eslabón más débil de la cadena, según el diputado Varela, también los carritos que en nuestro país son miles y se han convertido en la expresión más genuina de la falta de trabajo digno serán prohibidos por orden municipal y próximamente será prohibida su circulación en capital.
Va quedando la bicicleta si algún vehiculo mayor, no te pasa por arriba, o a “patacón por cuadra”, para eludir al transporte más caro de la región…
