EL «BLINDAJE» ES PARA EL CAPITAL
Hasta hace no mucho tiempo, uno de los “buques insignias” en materia de política económica era, que estábamos “blindados”, ya esa palabra ha ido desapareciendo de los voceros de la política económica y se va produciendo un corrimiento gramatical hacia la idea de proteger lo que tenemos
Uruguay en estos días parece conmovido por lo que viene sucediendo en Argentina con su economía, con nuestras relaciones comerciales con la región y con la constante que ha resultado en nuestro país de aplicar una política económica de “honrar la Deuda” con el sistema financiero aunque ello golpee todos los días en el salario de los trabajadores y jubilados que son uno de los sectores más vulnerables en sus ingresos y en las condiciones de vida.
La política que han aplicado en el mundo también tiene sus repercusiones en la vida del país, y sobretodo en los alcances que tienen las privatizaciones y el crecimiento de la deuda externa en el país, así como todo tipo de negociados que han llevado directo a la quiebra de empresas y a su posterior venta de su patrimonio al mejor postor.
PLUNA es lo más reciente donde la quiebra y cierre de la empresa ha involucrado toda la política del gobierno metiéndola en una crisis de importantes proporciones.
Francamente es muy difícil imaginarse en un mundo tan interdependiente como el que estamos, que los enormes problemas de recesión que se expresan en todas las áreas de la economía capitalista, no tengan una réplica en nuestros países y particularmente el nuestro.
En realidad, se puede afirmar que la crisis ya está entre nosotros, por más que el gobierno se esfuerce por mantener los compromisos en las sucesivas cartas de intención firmadas con los bancos internacionales y diga lo contrario. Hasta hace no mucho tiempo, uno de los “buques insignias” en materia de política económica era, que estábamos “blindados”, ya esa palabra ha ido desapareciendo de los voceros de la política económica y se va produciendo un corrimiento gramatical hacia la idea de proteger lo que tenemos, y que sin duda las agendas digitales, de Astori y Lorenzo están bastante más complicadas.
La recesión de 27 países pertenecientes a esta zona económica, con todo lo que ello implica para las rela-ciones comerciales, financieras y en sus propias economías donde crece la tensión social, resultado del alza generalizada del desempleo.
Cuesta creer que con un ajuste importante de la po-lítica de privatizaciones, quiebras, el aparato del estado que cruje por el avance de las políticas aperturistas, nuestro país no verá afectado los rubros principales de su economía con un mundo en recesión y promoviendo la venta de tierras y de amplias concesiones a la mega minería y a la forestación para la producción de celulosa en zonas francas, por ejemplo.
Este es el camino que nos proponen y está ejecutando el gobierno para introducirnos en el mundo del capital global.
En este esquema quedan para atrás, los jóvenes, la educación, los trabajadores, la cultura, la producción de alimentos y la tercera edad.
Si a ello se le agrega el deterioro de la vida social producto de la marginación, el aumento de los hechos delictivos, las cárceles llenas de jóvenes y la falta de oportunidades, obviamente que el único blindaje que ha promovido el gobierno es para obtener la ganancia a los capitalistas. Si estuviéramos tan bien, como sugiere el gobierno en forma doctoral, no habría nadie pidiendo trabajo y más salario. Si estuviéramos tan bien, no habría gente tirada en las calles, o deambulando desesperados.
PLUNA es lo más reciente donde la quiebra y cierre de la empresa ha involucrado toda la política del gobierno metiéndola en una crisis de importantes proporciones.
Francamente es muy difícil imaginarse en un mundo tan interdependiente como el que estamos, que los enormes problemas de recesión que se expresan en todas las áreas de la economía capitalista, no tengan una réplica en nuestros países y particularmente el nuestro.
En realidad, se puede afirmar que la crisis ya está entre nosotros, por más que el gobierno se esfuerce por mantener los compromisos en las sucesivas cartas de intención firmadas con los bancos internacionales y diga lo contrario. Hasta hace no mucho tiempo, uno de los “buques insignias” en materia de política económica era, que estábamos “blindados”, ya esa palabra ha ido desapareciendo de los voceros de la política económica y se va produciendo un corrimiento gramatical hacia la idea de proteger lo que tenemos, y que sin duda las agendas digitales, de Astori y Lorenzo están bastante más complicadas.
La recesión de 27 países pertenecientes a esta zona económica, con todo lo que ello implica para las rela-ciones comerciales, financieras y en sus propias economías donde crece la tensión social, resultado del alza generalizada del desempleo.
Cuesta creer que con un ajuste importante de la po-lítica de privatizaciones, quiebras, el aparato del estado que cruje por el avance de las políticas aperturistas, nuestro país no verá afectado los rubros principales de su economía con un mundo en recesión y promoviendo la venta de tierras y de amplias concesiones a la mega minería y a la forestación para la producción de celulosa en zonas francas, por ejemplo.
Este es el camino que nos proponen y está ejecutando el gobierno para introducirnos en el mundo del capital global.
En este esquema quedan para atrás, los jóvenes, la educación, los trabajadores, la cultura, la producción de alimentos y la tercera edad.
Si a ello se le agrega el deterioro de la vida social producto de la marginación, el aumento de los hechos delictivos, las cárceles llenas de jóvenes y la falta de oportunidades, obviamente que el único blindaje que ha promovido el gobierno es para obtener la ganancia a los capitalistas. Si estuviéramos tan bien, como sugiere el gobierno en forma doctoral, no habría nadie pidiendo trabajo y más salario. Si estuviéramos tan bien, no habría gente tirada en las calles, o deambulando desesperados.

