LA CELULOSA Y LA DEPENDENCIA NACIONAL
Un nuevo informe dado a conocer por el gobierno argentino, pone de relieve que la empresa UPM con el consentimiento del gobierno uruguayo sigue violando acuerdos establecidos por la Haya, y volcando en el río aguas a una temperatura mayor que la acordada por la legislación internacional
Hay pocas cosas que sean tan relevantes como el rumbo que ha tomado Uruguay desde que el gobierno del FA, como la opción por la fabricación de celulosa en nuestro país, y sobretodo la concreción de la construcción de la ex Botnia hoy UPM, que ha abierto un nuevo fin en la penetración del capital monopólico. Ya son extensos los “malos entendidos” entre los gobierno del FA y los últimos gobiernos argentinos en consonancia cada vez mayor con las nuevas necesidades de la fabricación de celulosa para las compañías papeleras.
Tierra barata, mucha agua, ventajas climáticas, es lo que ha definido el desembarco, que ya tiene varias décadas de oculto consenso político al pueblo oriental pero que se ha ido descubriendo paulatinamente a pesar que ello ha contado con firmes apoyos políticos del poder y del movimiento sindical oficial.
Un nuevo informe dado a conocer por el gobierno argentino, pone de relieve que la empresa UPM con el consentimiento del gobierno uruguayo sigue violando acuerdos establecidos por la Haya, y volcando en el río aguas a una temperatura mayor que la acordada por la legislación internacional.
La imposición de éste tipo de producción se ha hecho a través de silenciosos acuerdos políticos expresados en el parlamento pero llevados adelante sin pausas, por los go-biernos nacionales en el último cuarto de siglo, podríamos situar el comienzo de dicha gestión en el primer gobierno de Sanguinetti, entre los años 85 y 90, cuando se votó la ley forestal, que dio comienzo al proceso de forestación en el país.
De enormes proporciones ha sido para el país, este viraje sobretodo como ha despertado enormes intereses económicos y financieros que han “sensibilizado” a dirigentes de todos los partidos políticos y también a toda la vida institucional del país.
Hace apenas unos meses todos los partidos políticos del parlamento el intendente Lafluf han marchado junto al Pit Cnt, en el departamento de Río Negro por trabajo, como si nadie fuera responsable que en el departamento donde hoy esta UPM, sea el de mayor desocupación en el país.
Sin duda que en nuestro país suceden cosas “extraordinarias” e inimaginables, si la concertación política parlamentaria, no existiera, acompañada del movimiento sindical oficial y otros ámbitos sociales.
Los últimos gobiernos de nuestro país han optado por extender las posibilidades de la forestación a varios millones de hectáreas, a traspasar la tierra cultivable a más de un 25 % a manos de capitalistas extranjeros, y a la promoción de grandes megaproyectos, que vienen por todos los recursos que tiene el subsuelo.
Es evidente que la gestión del FA en el gobierno ha tenido estos cometidos, que no precisamente surgieron de sus anuncios electorales, sino que se aceleraron luego de su llegada al gobierno nacional y han garantizado enormes ganancias y subvenciones financieras de todo tipo a las inversiones extranjeras. Para ello ha sido evidente que ha sido necesario ocultar y mentir, sobre sus propósitos al pueblo de Artigas y también a sus hermanos de la región, aliándose con lo más reaccionario de las cámaras empresariales.
El debe con el medio ambiente y su deterioro ha sido una constante del gobierno de Vázquez y ahora el presidente Mujica, que se distancian en forma permanente de la Ar-gentina, a partir de Botnia y los sucesos sobre el dragado del Río de la Plata.
Un nuevo informe dado a conocer por el gobierno argentino, pone de relieve que la empresa UPM con el consentimiento del gobierno uruguayo sigue violando acuerdos establecidos por la Haya, y volcando en el río aguas a una temperatura mayor que la acordada por la legislación internacional.
La imposición de éste tipo de producción se ha hecho a través de silenciosos acuerdos políticos expresados en el parlamento pero llevados adelante sin pausas, por los go-biernos nacionales en el último cuarto de siglo, podríamos situar el comienzo de dicha gestión en el primer gobierno de Sanguinetti, entre los años 85 y 90, cuando se votó la ley forestal, que dio comienzo al proceso de forestación en el país.
De enormes proporciones ha sido para el país, este viraje sobretodo como ha despertado enormes intereses económicos y financieros que han “sensibilizado” a dirigentes de todos los partidos políticos y también a toda la vida institucional del país.
Hace apenas unos meses todos los partidos políticos del parlamento el intendente Lafluf han marchado junto al Pit Cnt, en el departamento de Río Negro por trabajo, como si nadie fuera responsable que en el departamento donde hoy esta UPM, sea el de mayor desocupación en el país.
Sin duda que en nuestro país suceden cosas “extraordinarias” e inimaginables, si la concertación política parlamentaria, no existiera, acompañada del movimiento sindical oficial y otros ámbitos sociales.
Los últimos gobiernos de nuestro país han optado por extender las posibilidades de la forestación a varios millones de hectáreas, a traspasar la tierra cultivable a más de un 25 % a manos de capitalistas extranjeros, y a la promoción de grandes megaproyectos, que vienen por todos los recursos que tiene el subsuelo.
Es evidente que la gestión del FA en el gobierno ha tenido estos cometidos, que no precisamente surgieron de sus anuncios electorales, sino que se aceleraron luego de su llegada al gobierno nacional y han garantizado enormes ganancias y subvenciones financieras de todo tipo a las inversiones extranjeras. Para ello ha sido evidente que ha sido necesario ocultar y mentir, sobre sus propósitos al pueblo de Artigas y también a sus hermanos de la región, aliándose con lo más reaccionario de las cámaras empresariales.
El debe con el medio ambiente y su deterioro ha sido una constante del gobierno de Vázquez y ahora el presidente Mujica, que se distancian en forma permanente de la Ar-gentina, a partir de Botnia y los sucesos sobre el dragado del Río de la Plata.

