LA AVENTURA FORESTAL CELULÓSICA DEL GOBIERNO
La aventura de la producción de celulosa en manos de monopolios extranjeros, está dejando un tendal de damnificados dentro y fuera del país, así como grandes beneficiados en una actividad que no deja beneficios para la región.
Es indudable que en nuestro país un nuevo giro se ha ido produciendo con el conocimiento del informe de Argentina sobre la situación de la empresa UPM y su contaminación a las aguas de los dos países.
No es ninguna novedad que en los últimos meses el clima por lo menos en las relaciones entre los dos países se ha nuevamente enrarecido resultado, de diversos desencuentros que se vienen produciendo en forma concreta en los últimos tiempos.
Por un lado se ha conocido en nuestro país por decisión del gobierno de Mújica que la extensión a UPM se ha extendido para la construcción de una nueva empresa en el departamento de Cerro Largo, situada en el Río Negro, al este del país. Ello muestra que la promoción por parte del gobierno y el estado uruguayo del gigante de la celulosa, sigue creciendo y constituyéndose en una prioridad, en nuestro país en medio del crecimiento de la tensión con el estado vecino de Argentina.
Está claro que todos los días en forma mediática surge algún nuevo elemento que condiciona las relaciones borrascosas entre las cancillerías de los dos países, lo que confirma que en Uruguay poco ha cambiado desde el punto de vista, de un estado que sigue siendo la expresión política de gobiernos tradicionales y la nueva versión de los gobiernos del FA.
Si hay algo que no ha tenido controles en los últimos dos gobiernos, ha sido la inversión privada extranjera, promovida al extremo con exención tributaria y realizada preferentemente en la modalidad de zonas francas, donde nada queda para el estado y sí quedan los efectos de los bajos salarios, la desocupación y la escasa recaudación de impuestos o desastres ambientales.
La aventura de la producción de celulosa en manos de monopolios extranjeros, está dejando un tendal de damnificados dentro y fuera del país, así como grandes beneficiados en una actividad que no deja beneficios para la región.
Ha sido ya muy sugestiva la historia de los “cambios” producidos en el Uruguay para lograr la instalación de este tipo de industrias, que necesita tierras, clima templado y agua abundante para garantizar la pronta producción forestal y de todo el proceso industrial productivo.
Aunque los temas, en que los gobiernos uruguayos vienen actuando en falta residen desde el comienzo de la decisión de la instalación de la planta de celulosa, en forma unilateral en la desembocadura del Río Negro.
Todo ello ha sido con un enorme apoyo propagandístico y financiero de todo el estado uruguayo, a tal punto que se ha pretendido hacerse causa nacional, contra el “enemigo” virtual de los piquetes. A tal punto ello es así que cuando en el gobierno anterior el Dr. Vázquez hizo del tema una causa de “seguridad nacional”, y le pidió a Bush ayuda militar para enfrentar las peligrosas pretensiones de Kirchner.
Lo que es claro que está aventura este “desliz” del Dr. Vázquez a espaldas del pueblo uruguayo no lo tapan ni con el “poncho de la patria”.
Es obvio que toda esta situación que se ha ido creando en el entretejido de las relaciones económicas y diplomáticas entre los dos estados, ha estado últimamente azuzada por fuertes intereses económicos y financieros afectados por las distintas políticas económicas de los gobiernos a ambos lados del Plata.
Esto también debe cambiarse.
Por un lado se ha conocido en nuestro país por decisión del gobierno de Mújica que la extensión a UPM se ha extendido para la construcción de una nueva empresa en el departamento de Cerro Largo, situada en el Río Negro, al este del país. Ello muestra que la promoción por parte del gobierno y el estado uruguayo del gigante de la celulosa, sigue creciendo y constituyéndose en una prioridad, en nuestro país en medio del crecimiento de la tensión con el estado vecino de Argentina.
Está claro que todos los días en forma mediática surge algún nuevo elemento que condiciona las relaciones borrascosas entre las cancillerías de los dos países, lo que confirma que en Uruguay poco ha cambiado desde el punto de vista, de un estado que sigue siendo la expresión política de gobiernos tradicionales y la nueva versión de los gobiernos del FA.
Si hay algo que no ha tenido controles en los últimos dos gobiernos, ha sido la inversión privada extranjera, promovida al extremo con exención tributaria y realizada preferentemente en la modalidad de zonas francas, donde nada queda para el estado y sí quedan los efectos de los bajos salarios, la desocupación y la escasa recaudación de impuestos o desastres ambientales.
La aventura de la producción de celulosa en manos de monopolios extranjeros, está dejando un tendal de damnificados dentro y fuera del país, así como grandes beneficiados en una actividad que no deja beneficios para la región.
Ha sido ya muy sugestiva la historia de los “cambios” producidos en el Uruguay para lograr la instalación de este tipo de industrias, que necesita tierras, clima templado y agua abundante para garantizar la pronta producción forestal y de todo el proceso industrial productivo.
Aunque los temas, en que los gobiernos uruguayos vienen actuando en falta residen desde el comienzo de la decisión de la instalación de la planta de celulosa, en forma unilateral en la desembocadura del Río Negro.
Todo ello ha sido con un enorme apoyo propagandístico y financiero de todo el estado uruguayo, a tal punto que se ha pretendido hacerse causa nacional, contra el “enemigo” virtual de los piquetes. A tal punto ello es así que cuando en el gobierno anterior el Dr. Vázquez hizo del tema una causa de “seguridad nacional”, y le pidió a Bush ayuda militar para enfrentar las peligrosas pretensiones de Kirchner.
Lo que es claro que está aventura este “desliz” del Dr. Vázquez a espaldas del pueblo uruguayo no lo tapan ni con el “poncho de la patria”.
Es obvio que toda esta situación que se ha ido creando en el entretejido de las relaciones económicas y diplomáticas entre los dos estados, ha estado últimamente azuzada por fuertes intereses económicos y financieros afectados por las distintas políticas económicas de los gobiernos a ambos lados del Plata.
Esto también debe cambiarse.

