CALIFICADORA DICE QUE HAY CONTINUIDAD EN POLÍTICA ECONÓMICA
La calificadora Moody’s ha descubierto que el gobierno del FA, junto a sus predecesores ha sido el responsable de mantener en forma dominante a la políticas neoliberales y privatizadoras
Cada día que transcurre nuevas dimensiones se producen en los acontecimientos políticos nacionales e internacionales, sobretodo si observa detenidamente, como en materia económica el gobierno nacional, que ha llegado con una impronta de izquierda, no ha hecho más que desarrollar la vieja política neoliberal de los gobiernos de los partidos tradicionales que lo antecedieron.
En estos días la calificadora Moody’s ha descubierto que el gobierno del FA, junto a sus predecesores ha sido el responsable de mantener en forma dominante a la políticas neoliberales y privatizadoras, o como dice la calificadora han dado continuidad a las políticas de los gobiernos de Batlle, Sanguinetti y Lacalle.
En estos días la calificadora Moody’s ha descubierto que el gobierno del FA, junto a sus predecesores ha sido el responsable de mantener en forma dominante a la políticas neoliberales y privatizadoras, o como dice la calificadora han dado continuidad a las políticas de los gobiernos de Batlle, Sanguinetti y Lacalle.
Es obvio que cuando lo dicen los propios calificadores del orden económico tiene para el orden político un valor innegable de la gestión del actual gobierno, en los aspectos principales de la acción económica.
Cuando la verdad proviene desde otras partes de la sociedad no tan reconocidas por el capital y la “cultura de gobierno”, el ser reconocida cuesta un poco más, pero no tenemos ningún trauma por ello, al contrario. Nos muestra que efectivamente no estamos equivocados, por lo menos en los aspectos esenciales.
La calificadora no solo le ha dado el galardón de destacada “continuidad” de toda la política económica de los gobiernos de Vázquez y Mujica, sino que además los riesgos para la política oligárquica de la alta burguesía, que suponía la posibilidad del FA en el gobierno se han disipado largamente. Más bien que ésta se ha consolidado largamente, en la medida que la política global dominante ha tenido un factor institucional y de estabilización que antes no tenía.
Sin cambios significativos en el horizonte económico nacional, los gobiernos del FA, se han inclinado ante los bancos internacionales, han vendido la tierra al mejor inversor que viene desde el extranjero, han abierto zonas francas a discreción, han implantado grandes fábricas de celulosa, minas a cielo abierto y terminado de vender las empresas públicas sin que algunas de ellas aun no tengan comprador como en el caso de PLUNA, donde nos hemos propuesto vender aviones con escasa oferta en el mercado.
Luego el gobierno ha realizado las ya consabidas operaciones de clientelismo político y utilizado largamente el poder de las empresas del estado para potenciar a sus futuros candidatos. Sistema financiero, empresas públicas, y medios de comunicación se han transformado en la re-producción de la política dominante.
El gran ausente han sido las masas, o mejor dicho el pueblo organizado.
La razón es sencilla, las políticas de gobierno no las han contemplado por más que un buen número de dirigentes tengan varios coros, afirmando que “está todo bien”, o que “va todo bien”.
Lo único cierto es que en el marco del continuismo económico y político más amplio, aparecen los nuevos y futuros repartos de poder que no parecen tener fin, mientras el salario y las jubilaciones no se mueven, mientras los precios al consumo se disparan en forma constante.
En realidad, el gobierno del FA de Mujica y Vázquez, ha continuado largamente las políticas que favorecen al capital parasitario, y pretenden ahora imponer una reforma del estado donde el achique perjudica notoriamente a los trabajadores públicos.
Cuando la verdad proviene desde otras partes de la sociedad no tan reconocidas por el capital y la “cultura de gobierno”, el ser reconocida cuesta un poco más, pero no tenemos ningún trauma por ello, al contrario. Nos muestra que efectivamente no estamos equivocados, por lo menos en los aspectos esenciales.
La calificadora no solo le ha dado el galardón de destacada “continuidad” de toda la política económica de los gobiernos de Vázquez y Mujica, sino que además los riesgos para la política oligárquica de la alta burguesía, que suponía la posibilidad del FA en el gobierno se han disipado largamente. Más bien que ésta se ha consolidado largamente, en la medida que la política global dominante ha tenido un factor institucional y de estabilización que antes no tenía.
Sin cambios significativos en el horizonte económico nacional, los gobiernos del FA, se han inclinado ante los bancos internacionales, han vendido la tierra al mejor inversor que viene desde el extranjero, han abierto zonas francas a discreción, han implantado grandes fábricas de celulosa, minas a cielo abierto y terminado de vender las empresas públicas sin que algunas de ellas aun no tengan comprador como en el caso de PLUNA, donde nos hemos propuesto vender aviones con escasa oferta en el mercado.
Luego el gobierno ha realizado las ya consabidas operaciones de clientelismo político y utilizado largamente el poder de las empresas del estado para potenciar a sus futuros candidatos. Sistema financiero, empresas públicas, y medios de comunicación se han transformado en la re-producción de la política dominante.
El gran ausente han sido las masas, o mejor dicho el pueblo organizado.
La razón es sencilla, las políticas de gobierno no las han contemplado por más que un buen número de dirigentes tengan varios coros, afirmando que “está todo bien”, o que “va todo bien”.
Lo único cierto es que en el marco del continuismo económico y político más amplio, aparecen los nuevos y futuros repartos de poder que no parecen tener fin, mientras el salario y las jubilaciones no se mueven, mientras los precios al consumo se disparan en forma constante.
En realidad, el gobierno del FA de Mujica y Vázquez, ha continuado largamente las políticas que favorecen al capital parasitario, y pretenden ahora imponer una reforma del estado donde el achique perjudica notoriamente a los trabajadores públicos.

