LA EDUCACIÓN EN UN PANTANO…

Los últimos gobiernos han insistido en la apuesta tecnológica y digital, pero si bien ella es una opción indiscutible en los tiempos actuales, no ha sido una opción que por si sola resuelva los problemas estructurales de la enseñanza pública uruguaya.

Si algo no se puede decir es que el gobierno no tiene como una de sus prioridades la educación, la salud pública o la seguridad, sin embargo en cualquiera de estas variantes es notorio que ha existido una alta sensibilidad social pues no se notan progresos que sean sensibles.
Se podría decir que es imposible que la seguridad sea un éxito, cuando hay otros aspectos de la construcción social que están lejos de desarrollarse en forma aceptable para la ciudadanía.
En los últimos meses, se han producido cambios en la cúpula del gobierno, que evidencian esta preocupación del gobierno de Mujica, que evidencia una de sus preocupaciones mayores, y también un cúmulo de insuficiencias estructurales que se han hecho mayores durante las últimas gestiones de los gobiernos del FA.
En los últimos tiempos, los lugares, de mayor conflictividad social han sido los que directamente provocan una sensibilidad más importante en la calidad de vida de la población y en los compromisos que asumió el gobierno en los tiempos electorales.
Los cambios a nivel ministerial, el curso por momentos violento de las privatizaciones, en desmedro de la educación pública, han creado una enorme inestabilidad en los cuerpos docentes, y también en el deterioro de los conceptos educativos.
Los últimos gobiernos han insistido en la apuesta tecnológica y digital, pero si bien ella es una opción indiscutible en los tiempos actuales, no ha sido una opción que por si sola resuelva los problemas estructurales de la enseñanza pública uruguaya.
En estos días nuevamente nuevos directores, pasarán a cuarteles de invierno por el estancamiento que se produce en el área educativa, pero que el gobierno tampoco sabe a dónde va a esta altura de los acontecimientos.
El proceso de privatización de la enseñanza, ha supuesto su deterioro progresivo, en los últimos años, a tal punto que parece que los nuevos responsables que la educación no camine para la política dominante parece ser la “ineficacia” docente. Todo ello claro está mientras invariablemente se produce, un deterioro creciente del producto que ofrece la educación del estado por falta de recursos, que la pongan a la altura de las exigencias del momento. 
En los últimos tiempos, para la educación publica se han otorgado algunos “chiches” tecnológicos, mientras al mismo tiempo se ha producido una creciente desvalorización de toda la educación formal.
Cada vez que existe un lío fenomenal, el gobierno se acuerda de los congresos educativos, luego que en instancias anteriores ha guardado disciplinadamente sus principales resoluciones u orientaciones contrarias a lo que ha hecho el oficialismo. La educación se ha transformado en una de las Cenicientas del poder, aunque esta vez, es difícil que la salve “un príncipe azul” con las actuales orientaciones provenientes del BID y los bancos internacionales, a los que al gobierno les siguen dando crédito, sin reservas.
La salud, la educación y la vivienda, son rubros muy importantes para los trabajadores y jubilados provenientes de las clases, más humildes de la población, y es allí en términos concretos donde no han existo mejoras significativas que saquen a decenas de miles de uruguayos de la pobreza.
No es casual que la desilusión en la gestión del gobierno aumente, precisamente por lo que no se ha hecho.