PAGA DON JUAN Y DOÑA MARÍA…

La nueva torre costará la suma de 50 millones de dólares, siguiendo la nueva modalidad que ha inaugurado el gobierno de obras que no tienen ninguna significación para el país y sí bastante para los que las realizan.

El país productivo sobre el que tantos discursos y foros han realizado el partido de gobierno, nuevamente ha sido demolido por los represen-tantes de la política del gobierno que se encuentran en el estado, ahora se ha conocido que el BROU, como parece que no le alcanzan todas las dependencias que tiene, construirá una nueva en la ciudad vieja, para sus operaciones comerciales pues las que tiene no son suficientes. Tal emprendimiento de la nueva torre costará la suma de 50 millones de dólares, siguiendo la nueva modalidad que ha inaugurado el gobierno de obras que no tienen ninguna significación para el país y sí bastante para los que las realizan.
El nuevo emprendimiento que cuenta con la aprobación del presidente Mujica, tienen por cierto un sesgo totalmente irracional y contradictorio con lo que viene sucediendo en el país en los últimos meses donde han existido problemas edilicios de todo tipo, tales como vivienda para los uruguayos con menos recursos, escuelas, gimnasios, hospitales, etc. Sin embargo este nuevo emprendimiento se produce en medio de lo que ha sucedido con el cierre de Pluna, que ha dejado desierto al aeropuerto de Carrasco, y la última perla en el collar de los montevideanos que fue el sillón para la IMM dónde se gasto una suma fastuosa para un sillón de cuero.
El escándalo lleva necesariamente a que la sorpresa rebase casi todos los límites soportables, de una política de privatizaciones que empieza a tener síntomas cada vez más notorios de decadencia y de alcanzar más que un techo, ha comenzado el declive.
Cuando se ha insistido tanto en las políticas so-ciales y en la “izquierda”, es bueno preguntarse en esta ocasión: -¿para que sirve una torre de este tipo?, cuando son tantas las necesidades sociales que tiene nuestro país, en todos los órdenes. Los negocios financieros deben ser obviamente en lugares, confortables, el único problema es que los paga el pueblo uruguayo tal como nos tienen acostumbrados los últimos gobiernos con sus obras faraónicas.
La política del gobierno y sus grandes incongruencias, parece no tener fin. 
Hace no mucho tiempo fue muy criticada la construcción de la Torre de ANTEL, al gobierno de Sanguinetti, ahora las torres se diseminan por el estado con un costo cada vez mayor para la sociedad uruguaya, al tiempo que se postergan sus necesidades básicas y no se le da solución. Claro que el presidente Mujica no para de tener su protagonismo mediático ante cada ocasión, hasta los temporales sirven para ello. Lo cierto es que mientras se golpea los trabajadores diciéndoles todos los días que son burócratas, la irracionalidad del gasto de los paladares negros de las política del gobierno no cesa, paga Juan pueblo y doña Maria, así es fácil, para Calloia y su séquito gubernamental.
En estos días pasados, en forma vehemente han atacado a los trabajadores de varios ámbitos productivos, amenazándolos con aplicar la esencialidad en los servicios a la población. Aquí en este verdadero disparate de gasto financiero, al gobierno se le terminó la ecuanimidad. Constrúyase la Torre para las oficinas VIP del BROU. Las escuelas, los hospitales, las viviendas para los trabajadores que esperen, no son VIP.
Mientras tanto no dan un solo préstamo accesible para los trabajadores o los jóvenes que lo necesitan.