MAS CONTROLES POLICIALES Y PÉRDIDA DE SOBERANÍA
Ante este panorama que se va constatando en forma cada vez más notoria, la respuesta a los problemas sociales, por parte del gobierno se ha centrado en la fuerza y en fortalecer las instancias, de control de la población
En lo que va de este año, las medidas de control público se han ido incrementando por parte del gobierno ante la ineficiencia para detener las causas delictivas en el país. En nuestro país estos hechos se han incrementado, en los últimos años, debido principalmente al plan económico a que se han comprometido los últimos gobiernos con el capital extranjero.
Ello básicamente supone mano de obra barata, una masa de pobres que reduce el salario en forma constante y un crecimiento sin límites de la represión y control ciudadano, por lo menos hasta el momento.
Si se observan las medidas que ha ido tomando el gobierno en materia de políticas públicas sobretodo desde el Ministerio del Interior, las medidas en cárceles, y reestructuras constantes en el trabajo policial han ido en crecimiento en la política del gobierno, sin que se aprecien mayores cambios en los últimos años.
Claro que en este contexto donde los presos y las cárceles parecen ser el problema, nosotros muchas veces hemos afirmado que el problema es la orientación de las políticas que se aplican en donde la criminalización de la pobreza, parece ser parte de la doctrina de mantenimiento del orden interno.
No nos sorprenden entonces pasos que a diario se toman en esa dirección por las más altas autoridades del país. Los últimos gobiernos uruguayos han dado pasos más que sugestivos no solo en la tecnificación sino en la coordinación creciente yendo de una forma cada vez más acelerada hacia una coordinación más efectiva con otros países.
Los vínculos con Estados Unidos e Israel se hacen cada vez más notorios en los últimos tiempos y especialmente desde que el Frente Amplio ha llegado al gobierno.
Aunque lo más definitorio ha sido el paso que ha dado el gobierno: sobre que la DEA participe en los controles de lucha contra el narcotráfico y afines, sin duda que ello también es parte de las nuevas políticas que se incrementan en materia de seguridad y que lleva a una pérdida de nuestra soberanía.
Son estas nuevas medidas que no se tienen en cuenta en la medida que las ideas de la lucha antiimperialista, ha sido abandonada por los dirigentes del partido de gobierno, de forma práctica y también en las ideas.
Ante este panorama que se va constatando en forma cada vez más notoria, la respuesta a los problemas sociales, por parte del gobierno se ha centrado en la fuerza y en fortalecer las instancias, de control de la población.
En estos días se debate mucho sobre los presos y sus celulares, y según declaraciones del subsecretario Vázquez, del ministerio del interior, sobre las nuevas medidas de control de personas pidiendo el documento por la policía, éste aseveró, que no hay por que molestarse, si la persona no tiene nada que esconder.
Ojalá, fuese tan fácil la definición de una política de este tipo, que por otra parte ya se han implementado en otros momentos sin éxito, sobretodo con las implicancias sociales y jurídicas, que tal procedimiento tiene. Por un lado se dice que el país avanza y está mejor desde las filas del gobierno, y por otra los procedimientos policiales son cada vez más amplios.
Sin riesgo a equivocaciones mayores, esta política de persecución del delito que se desarrolla a partir del desarrollo de privatizaciones en todo el estado, bajo las más variadas regulaciones jurídicas y de leyes tales como las PPP, llevan necesariamente a mayores escaladas policiales.
Qué si de algo estamos seguros, no traerán disminución del delito, ni tampoco de la pobreza.
Ello básicamente supone mano de obra barata, una masa de pobres que reduce el salario en forma constante y un crecimiento sin límites de la represión y control ciudadano, por lo menos hasta el momento.
Si se observan las medidas que ha ido tomando el gobierno en materia de políticas públicas sobretodo desde el Ministerio del Interior, las medidas en cárceles, y reestructuras constantes en el trabajo policial han ido en crecimiento en la política del gobierno, sin que se aprecien mayores cambios en los últimos años.
Claro que en este contexto donde los presos y las cárceles parecen ser el problema, nosotros muchas veces hemos afirmado que el problema es la orientación de las políticas que se aplican en donde la criminalización de la pobreza, parece ser parte de la doctrina de mantenimiento del orden interno.
No nos sorprenden entonces pasos que a diario se toman en esa dirección por las más altas autoridades del país. Los últimos gobiernos uruguayos han dado pasos más que sugestivos no solo en la tecnificación sino en la coordinación creciente yendo de una forma cada vez más acelerada hacia una coordinación más efectiva con otros países.
Los vínculos con Estados Unidos e Israel se hacen cada vez más notorios en los últimos tiempos y especialmente desde que el Frente Amplio ha llegado al gobierno.
Aunque lo más definitorio ha sido el paso que ha dado el gobierno: sobre que la DEA participe en los controles de lucha contra el narcotráfico y afines, sin duda que ello también es parte de las nuevas políticas que se incrementan en materia de seguridad y que lleva a una pérdida de nuestra soberanía.
Son estas nuevas medidas que no se tienen en cuenta en la medida que las ideas de la lucha antiimperialista, ha sido abandonada por los dirigentes del partido de gobierno, de forma práctica y también en las ideas.
Ante este panorama que se va constatando en forma cada vez más notoria, la respuesta a los problemas sociales, por parte del gobierno se ha centrado en la fuerza y en fortalecer las instancias, de control de la población.
En estos días se debate mucho sobre los presos y sus celulares, y según declaraciones del subsecretario Vázquez, del ministerio del interior, sobre las nuevas medidas de control de personas pidiendo el documento por la policía, éste aseveró, que no hay por que molestarse, si la persona no tiene nada que esconder.
Ojalá, fuese tan fácil la definición de una política de este tipo, que por otra parte ya se han implementado en otros momentos sin éxito, sobretodo con las implicancias sociales y jurídicas, que tal procedimiento tiene. Por un lado se dice que el país avanza y está mejor desde las filas del gobierno, y por otra los procedimientos policiales son cada vez más amplios.
Sin riesgo a equivocaciones mayores, esta política de persecución del delito que se desarrolla a partir del desarrollo de privatizaciones en todo el estado, bajo las más variadas regulaciones jurídicas y de leyes tales como las PPP, llevan necesariamente a mayores escaladas policiales.
Qué si de algo estamos seguros, no traerán disminución del delito, ni tampoco de la pobreza.

