SALARIO REAL DE LOS ÚLTIMOS MESES CERADOS EN OCTUBRE FUE DE 2.85%
Han subido fuera de los límites los alimentos y los precios que hacen la canasta familiar, se han producido notorios enfrentamientos por el salario de los trabajadores y jubilados, hasta dentro de las filas del sindicalismo que es parte del gobierno y sus privatizaciones y que “honra” la deuda con los bancos internacionales.
En los tiempos que hoy estamos viviendo es imposible aislar lo problemas unos de otros como ha intentado hacerlo el gobierno, y hoy queda claro que el éxito en la gestión en los rubros más importantes de su gestión se alejan cada día que pasa. Hoy nos enteramos que más allá de los abultados anuncios del Indice Medio de Salarios (IMS) que hace el INE, el salario real de octubre se mantuvo inmóvil y esto significa que en los últimos 12 años fue de apesas 2.85% y eso sin tener en cuenta que la inflación fue muy superarior a los anuncios que hace el gobierno y a las triquiñuelas con que nos pretende hacer creer que la inflación bajará.
No es así los acuerdos con las patronales de los supermercados no fueron una transa más para engañar al pueblo.
Pocos pensaban que a partir del fenomenal escándalo que se produjo con la crisis de PLUNA, nuestro país iba a pasar por uno de los hechos más trascendentes que tuvimos vinculados a la política de privatizaciones y de cierre de empresas publicas que ya estaban mayoritariamente privatizadas por partida doble en los últimos años.
La gran virtud de los gobiernos del Frente Amplio, fue que logró hacer el pozo mucho mayor que las administraciones anteriores, adjudicándose la marca en el orillo, de ser un gobierno de “izquierda”, de primera, honrado y… diferente. Sin duda, que en el correr de este año todo se ha venido al suelo.
Lo último cierto que la bola de PLUNA sigue creciendo pues el cierre por lo menos en los titulares ahora se combina con la crisis global de la economía capitalista mundial.
No es así los acuerdos con las patronales de los supermercados no fueron una transa más para engañar al pueblo.
Pocos pensaban que a partir del fenomenal escándalo que se produjo con la crisis de PLUNA, nuestro país iba a pasar por uno de los hechos más trascendentes que tuvimos vinculados a la política de privatizaciones y de cierre de empresas publicas que ya estaban mayoritariamente privatizadas por partida doble en los últimos años.
La gran virtud de los gobiernos del Frente Amplio, fue que logró hacer el pozo mucho mayor que las administraciones anteriores, adjudicándose la marca en el orillo, de ser un gobierno de “izquierda”, de primera, honrado y… diferente. Sin duda, que en el correr de este año todo se ha venido al suelo.
Lo último cierto que la bola de PLUNA sigue creciendo pues el cierre por lo menos en los titulares ahora se combina con la crisis global de la economía capitalista mundial.
Iberia ha anunciado que tampoco vendrá a Uruguay a partir de abril del año próximo, ya que afectada seriamente por sus perdidas ha recortado empleos y líneas aéreas entre los que incluye el aeropuerto de Montevideo.
Una de las mayores preocupaciones gubernamentales, desde la crisis financiera fue el cierre de la actividad aérea de PLUNA, ha sido la tantas veces nombrada “conectividad”, que para un país como el nuestro ha significado no solamente el aislamiento de los viajes comerciales, sino que además poner a merced de los controladores privados el negocio de
las líneas aéreas que ya han conocido un significativo aumento de precios en los pasajes y todos sus servicios.
Lo otro que no esperaba el gobierno de Mujica, envuelto en su blindaje y en las burbujas de sus brindis, era que hace un buen tiempo se acabó el blindaje, empezaría la desaceleración, comenzaría a desatarse un proceso inflacionario, e iríamos de cabeza hacia la recesión económica.
En estos días como si lo de PLUNA fuera poco, se ha disparado la inflación, y se han prendido las luces de alarma en el equipo económico, que en varias ocasiones parece reconocer que los hechos son irreversibles.
Han subido fuera de los límites los alimentos y los precios que hacen la canasta familiar, se han producido notorios enfrentamientos por el salario de los trabajadores y jubilados, hasta dentro de las filas del sindicalismo que es parte del gobierno y sus privatizaciones y que “honra” la deuda con los bancos internacionales.
En estos días hemos vista la nueva obra de teatro, del dirigente de la bebida Read, perteneciente al sector de Astori, que parece, en estos días, un ultraizquierdista… son los gajes del oficio, para recrear el viejo sindicalismo oficial tan servil a la política económica por más que también en los últimos días recuerden la doctrina de Marx, pero es
evidente que con ello no alcanza.
Una de las mayores preocupaciones gubernamentales, desde la crisis financiera fue el cierre de la actividad aérea de PLUNA, ha sido la tantas veces nombrada “conectividad”, que para un país como el nuestro ha significado no solamente el aislamiento de los viajes comerciales, sino que además poner a merced de los controladores privados el negocio de
las líneas aéreas que ya han conocido un significativo aumento de precios en los pasajes y todos sus servicios.
Lo otro que no esperaba el gobierno de Mujica, envuelto en su blindaje y en las burbujas de sus brindis, era que hace un buen tiempo se acabó el blindaje, empezaría la desaceleración, comenzaría a desatarse un proceso inflacionario, e iríamos de cabeza hacia la recesión económica.
En estos días como si lo de PLUNA fuera poco, se ha disparado la inflación, y se han prendido las luces de alarma en el equipo económico, que en varias ocasiones parece reconocer que los hechos son irreversibles.
Han subido fuera de los límites los alimentos y los precios que hacen la canasta familiar, se han producido notorios enfrentamientos por el salario de los trabajadores y jubilados, hasta dentro de las filas del sindicalismo que es parte del gobierno y sus privatizaciones y que “honra” la deuda con los bancos internacionales.
En estos días hemos vista la nueva obra de teatro, del dirigente de la bebida Read, perteneciente al sector de Astori, que parece, en estos días, un ultraizquierdista… son los gajes del oficio, para recrear el viejo sindicalismo oficial tan servil a la política económica por más que también en los últimos días recuerden la doctrina de Marx, pero es
evidente que con ello no alcanza.

