SUBEN LOS PRECIOS Y LA VIOLENCIA SOCIAL NO SE DETIENE

 Nunca ha existido una población tan reducida como en los tiempos actuales, y tampoco salarios tan bajos, salvo algunas excepciones de inversión extranjera. Ello tiene sus registros en el último censo nacional.

No es necesario ser un especialista, para saber que en nuestro país el año no ha comenzado, mientras para otros la vida dentro de una pompa de gran consumo no les interesa lo que sucede con la parte trabajadora o de menos recursos económicos.
En realidad decir que no les interesa no refleja exactamente la realidad, más bien tienen una visión interesada ligada a los intereses económicos y políticos, oligárquicos y empresariales, del statu quo.
Sin embargo, todos los días aparecen signos que muestran que el poder de consumo en el mercado interno disminuye. Los alimentos y el valor de los alquileres son una muestra más que importante que lo que está sucediendo  afecta directamente la vida de los trabajadores, jubilados y personas con bajos ingresos.
En una sociedad donde abundan los rasgos que indican que en ella existe una gran desintegración social, a diario se ven sus llagas y miserias, también, quien vive de ellas, sobretodo en el manejo informativo.
La Juventud ha informado sobre el tema de la alimentación, y más concretamente la generación del alto precio de los alimentos en nuestro país, a pesar de ser este abundante en tierras, praderas, agua y clima.
Es notorio que nuestro país y particularmente los últimos gobiernos del Frente Amplio, han optado por un camino que no es la resolución de este problema, sobretodo por los altos beneficios que se les otorga a los inversores en su mayoría extranjeros de tierras, con destino forestal, soja, y minería. Las subvenciones para este tipo de inversión capitalista en el campo, se produce a gran ritmo, que lleva además a una fuerte emigración de la población, desde el
campo a la ciudad. Nunca ha existido una población tan reducida como en los tiempos actuales, y tampoco salarios tan bajos, salvo algunas excepciones de inversión extranjera. Ello tiene sus registros en el último censo nacional.
Sin embargo, las nuevas “industrias”, que surgen en estos tiempos no garantizan con la puesta a punto de las políticas financieras, que los problemas básicos tengan una solución acorde a las necesidades de la población, afectando particularmente a las nuevas generaciones que están particularmente ausentes en la edificación de nuestro país, sencillamente porque no se les ha dado un lugar para ello.
La violencia social, particularmente en los eventos deportivos, no necesariamente tiene que ver con las fotos o imágenes, de los medios de prensa dominantes. 
A pesar de todo ello, el presidente Mujica ve al enemigo en los trabajadores que “están prendidos de la teta” en el estado, queriendo más achique. Le molesta poco que la propiedad de la tierra se transfiera en forma constante en propiedades inmensas a capitalistas extranjeros. Así como, que se pierdan a diario establecimientos pequeños y medianos productivos por falta de políticas económicas que los sostengan, o que faciliten su trabajo.
A los sojeros, los dueños de la celulosa, las tierras para plantar eucaliptos, grandes frigoríficos, se les permite y otorga todo, combustibles baratos, zonas francas y puertos que operen para ellos; los demás son entenados.
Eso también lo paga, el pueblo, la ciudad con su enorme cuota de marginalidad, violencia, drogas, etc. Por eso no cabe hacerse los desentendidos, como si no tuvieran nada que ver.
Los precios de  los alimentos suben, con sus inevitables efectos negativos sobre la población por la política que han sostenido hasta el momento.