SE NECESITA TRABAJO Y ALTA CULTURA
La marginación y la liquidación de la motivación social ha sido una constante que va en aumento resultado de la falta de estímulos educativos y culturales que ofrezcan trabajos y empleos estables y dignos.
Los años de gobierno del Frente Amplio están poniendo nuevamente al país en una encrucijada, sobretodo porque los cambios populares que Uruguay necesitaba se han postergado dándole paso una vez más al capital financiero que posterga largamente las necesidades populares.
Luego que las organizaciones sindicales oficiales han aprobado el plan de privatizaciones del gobierno, resulta obvio que la vida social en su conjunto se desarticulara pues lo que se ha privilegiado es el beneficio económico individual y empresarial, en forma extremo.
Los planes de la política económica y su correlato financiero, han llevado a esta situación, en donde lo único que no se planifica es la vida de los uruguayos, cada vez más a la deriva por las fuerzas económicas del mercado.
Los gobiernos de turno han optado por tener una política limitada e insuficiente desde el punto de vista asistencial, pues el crecimiento del desamparo es mayor a las posibilidades que tienen los recursos del estado para encarar una acción con éxito.
La marginación y la liquidación de la motivación social ha sido una constante que va en aumento resultado de la falta de estímulos educativos y culturales que ofrezcan trabajos y empleos estables y dignos.
Los resultados de la reforma educativa en el país, ha seguido fielmente lo que indica el BID al igual que en muchos países americanos sujetos a sus mandatos financieros, e implicados en tener una educación destinada a las necesidades del mercado, preparando fuerza de trabajo barata.
Los grandes temas que hoy son titulares de prensa constante y que afectan a toda la sociedad expresan un enorme deterioro de la vida social del país, que evidencia la falta de solución de los grandes problemas nacionales, que lleva a nuevos circuitos de marginación y de cada vez mayores cantidades de excluidos, de toda la vida social uruguaya.
A pesar de estos hechos cada vez más relevantes, el gobierno nacional, ha mantenido el camino de mayor dependencia de los circuitos financieros internacionales, y una fuerte apuesta a las exportaciones que hasta hoy no han redundado en un mejoramiento de las condiciones globales de vida de la población trabajadora.
Los salarios continúan bajos si se tiene en cuenta que nuestro país es uno de los más caros de la región en lo
que atañe a los precios de los alimentos, el combustible, los medicamentos y la vivienda, para solo recordar los rubros básicos.
En estos días que parece que la sociedad estalla por la violencia del consumo y del infra consumo, ello no son más que las dos caras de la misma moneda.
La sociedad uruguaya no sale de la crisis en que se encuentra con retoques en la política y la educación bajo la orientación de Negroponte. Se necesitan cambios globales serios, con participación social que involucre a la sociedad no solo en lo que es posible hacer, sino también en lo que es necesario.
No alcanza con tener un presidente “pobre”, es necesario tener un pueblo con capacidad de trabajo y alta cultura. Y para eso nos sobra capacidad. Hay que proponérselo.
