LA MANIPULACIÓN DE LOS PRECIOS AL CONSUMO
El retraso del salario es manifiesto, y la suba de precios borra con el codo todos los pesitos que le otorgan las cada vez más difíciles negociaciones salariales promovidas la mayoría de las veces por los sindicatos proclives al gobierno.
Sin duda que este será un período de tiempo donde los precios al consumo han comenzado a afectar seriamente la capacidad del salario para hacer frente a las
exigencias que plantea la vida cotidiana de una familia.
Sin duda que es éste, uno de los problemas mayores que tiene la política económica afectando a los trabajadores y que lleva constantemente a contradicciones constantes en toda la política de gobierno.
Cuando no se rebajan los combustibles a tiempo, y cuando se lo hace es algo insignificante, o cuando el gobierno estimula el bajo consumo de energía eléctrica otorgando algunas rebajas por ahorrar consumo y a los pocos días sube las tarifas, el boleto, y los alimentos, ello nos lleva a pensar que estamos ante una manipulación ordenada de la opinión pública para que no impacte la suba de precios en la conciencia ciudadana, como impacta en el bolsillo de las familias de los trabajadores. Sobretodo cuando en nuestro país ya se está produciendo un descontento creciente en la vida de los trabajadores por los que les está tocando debido a la política del gobierno del Frente Amplio.
El retraso del salario es manifiesto, y la suba de precios borra con el codo todos los pesitos que le otorgan las cada vez más difíciles negociaciones salariales promovidas la mayoría de las veces por los sindicatos proclives al gobierno. Ello por otra parte significa que los márgenes en la aplicación de una política salarial, está dictada por las exigencias de la política financiera y también por las cámaras de empresarios más potentes del país que a diario afirman que el salario es el principal factor inflacionario.
Ello en realidad no es nuevo porque siempre los grandes empresarios y burgueses han sostenido esto, lo que sí es nuevo, es que los sindicatos oficiales, no se inmuten ante esta política que condena a mayores niveles de explotación a los trabajadores y al pueblo.
En los últimos tiempos, los barrios de la capital y zonas metropolitanas, ven caminar miles de jóvenes pobres, buscando comida o cualquier otra cosa en lo que las personas tiran los residuos y toda la basura.
Esto no nos lo puede rebatir nadie, porque estaría mintiendo. Ello quiere decir que no hay oportunidades para salir de la pobreza, la droga o la marginación, en nuestro país.
Y realmente en estos días estamos muy preocupados con las nuevas aseveraciones del presidente Mujica, sobretodo cuando recurre a la mano de obra extranjera y a la búsqueda de nuevos empresarios para que colonicen nuestro país. En un país de inmigrantes como el nuestro ello no nos puede causar ninguna contrariedad, aunque lo que si es peligroso es que esta idea o actitud social y política está básicamente destinada a rebajar aun más la fuerza de trabajo, en nuestro país.
Es comprensible si se observa el estado de pobreza y de inestabilidad que tienen otras zonas del continente y hasta del capitalismo desarrollado, pero que ello no
es precisamente la obra bienhechora de la política del gobierno.
Los uruguayos que se han ido están lejos de regresar con esta política, sólo han tenido un tímido y fallido intento, de vuelta al país, por parte de los últimos gobiernos.
En realidad, los uruguayos no se han ido más porque sencillamente no han podido por la crisis capitalista global y la carencia de una política integradora seria que de garantía para la alimentación, el salario, la salud y la vivienda que no han parado de deteriorarse.
exigencias que plantea la vida cotidiana de una familia.
Sin duda que es éste, uno de los problemas mayores que tiene la política económica afectando a los trabajadores y que lleva constantemente a contradicciones constantes en toda la política de gobierno.
Cuando no se rebajan los combustibles a tiempo, y cuando se lo hace es algo insignificante, o cuando el gobierno estimula el bajo consumo de energía eléctrica otorgando algunas rebajas por ahorrar consumo y a los pocos días sube las tarifas, el boleto, y los alimentos, ello nos lleva a pensar que estamos ante una manipulación ordenada de la opinión pública para que no impacte la suba de precios en la conciencia ciudadana, como impacta en el bolsillo de las familias de los trabajadores. Sobretodo cuando en nuestro país ya se está produciendo un descontento creciente en la vida de los trabajadores por los que les está tocando debido a la política del gobierno del Frente Amplio.
El retraso del salario es manifiesto, y la suba de precios borra con el codo todos los pesitos que le otorgan las cada vez más difíciles negociaciones salariales promovidas la mayoría de las veces por los sindicatos proclives al gobierno. Ello por otra parte significa que los márgenes en la aplicación de una política salarial, está dictada por las exigencias de la política financiera y también por las cámaras de empresarios más potentes del país que a diario afirman que el salario es el principal factor inflacionario.
Ello en realidad no es nuevo porque siempre los grandes empresarios y burgueses han sostenido esto, lo que sí es nuevo, es que los sindicatos oficiales, no se inmuten ante esta política que condena a mayores niveles de explotación a los trabajadores y al pueblo.
En los últimos tiempos, los barrios de la capital y zonas metropolitanas, ven caminar miles de jóvenes pobres, buscando comida o cualquier otra cosa en lo que las personas tiran los residuos y toda la basura.
Esto no nos lo puede rebatir nadie, porque estaría mintiendo. Ello quiere decir que no hay oportunidades para salir de la pobreza, la droga o la marginación, en nuestro país.
Y realmente en estos días estamos muy preocupados con las nuevas aseveraciones del presidente Mujica, sobretodo cuando recurre a la mano de obra extranjera y a la búsqueda de nuevos empresarios para que colonicen nuestro país. En un país de inmigrantes como el nuestro ello no nos puede causar ninguna contrariedad, aunque lo que si es peligroso es que esta idea o actitud social y política está básicamente destinada a rebajar aun más la fuerza de trabajo, en nuestro país.
Es comprensible si se observa el estado de pobreza y de inestabilidad que tienen otras zonas del continente y hasta del capitalismo desarrollado, pero que ello no
es precisamente la obra bienhechora de la política del gobierno.
Los uruguayos que se han ido están lejos de regresar con esta política, sólo han tenido un tímido y fallido intento, de vuelta al país, por parte de los últimos gobiernos.
En realidad, los uruguayos no se han ido más porque sencillamente no han podido por la crisis capitalista global y la carencia de una política integradora seria que de garantía para la alimentación, el salario, la salud y la vivienda que no han parado de deteriorarse.

