VIVIENDA: EL DEBE DE LOS GOBIERNOS FRENTEAMPLISTAS
Ni el gobierno de Vázquez, ni Mujica han intentado resolver el problema pues han estado abocados en forma principal para cumplir con las exigencias del FMI y demás bancos la mayoría norteamericanos, tratando de pagar créditos y de obtener nuevos
La vivienda en nuestro país, ha sido uno de los grandes déficit que tienen los últimos gobiernos con nuestra sociedad nuestra sociedad, en materia de construcción para las necesidades de las nuevas generaciones de personas que necesitan su uso, para la conformación de su futura vida.
Esta por cierto que no ha sido una prioridad en la política que atiende estos problemas básicos de la sociedad uruguaya.
Como el gobierno actual ha optado por las exigencias de los bancos y el mercado financiero la política de construcción de viviendas para trabajadores y la población con bajos ingresos he estado sumergida y supeditada a que ello en primer lugar asegure las ganancias para los inversores, y por último está el objetivo en sí, de ésta que es proporcionar una techo digno, a los que la necesitan.
También es cierto que el control progresivo del ahorro y el crédito nacional por parte de la inversión extranjera ha hecho que el Banco Hipotecario se transformara en una Agencia Nacional para promover el crédito tal como quieren los bancos internacionales y las firmas de las cartas de intención de los gobiernos del FA y no tanto la construcción por la vía de los instrumentos cooperativos, que han ido quedando cada vez más reducidos en su proyección.
De nada han valido los escasos esfuerzos publicitarios de los últimos gobiernos del FA, a los efectos concretos de resolver la vivienda para los trabajadores del país.
Esta por cierto que no ha sido una prioridad en la política que atiende estos problemas básicos de la sociedad uruguaya.
Como el gobierno actual ha optado por las exigencias de los bancos y el mercado financiero la política de construcción de viviendas para trabajadores y la población con bajos ingresos he estado sumergida y supeditada a que ello en primer lugar asegure las ganancias para los inversores, y por último está el objetivo en sí, de ésta que es proporcionar una techo digno, a los que la necesitan.
También es cierto que el control progresivo del ahorro y el crédito nacional por parte de la inversión extranjera ha hecho que el Banco Hipotecario se transformara en una Agencia Nacional para promover el crédito tal como quieren los bancos internacionales y las firmas de las cartas de intención de los gobiernos del FA y no tanto la construcción por la vía de los instrumentos cooperativos, que han ido quedando cada vez más reducidos en su proyección.
De nada han valido los escasos esfuerzos publicitarios de los últimos gobiernos del FA, a los efectos concretos de resolver la vivienda para los trabajadores del país.
Es cierto que importes grupos económicos y empresariales están empecinadas en controlar este mercado asegurando sus ganancias, y ha apostado a las grandes obras publicas o privadas, a la vivienda de lujo y a un tipo de vivienda que es lamentable por las insuficiencias que presenta, transformándose en algo que de descarte, para la dignidad humana.
Ni el gobierno de Vázquez, ni Mujica han intentado resolver el problema pues han estado abocados en forma principal para cumplir con las exigencias del FMI y demás bancos la mayoría norteamericanos, tratando de pagar créditos y de obtener nuevos. Es decir, endeudando más al país, pagando puntualmente la deuda y a veces hasta por adelantado. Pero la gran deuda social ha ido en aumento.
Un alquiler para una familia oscila desde 8 a 15mil pesos dependiendo del lugar y la zona del país. En dólares, que es como normalmente se traduce, anda entre la franja de los 500 y 800 dólares, lo que constituye un costo altísimo si se considera que los salarios y jubilaciones no pueden pagar estos precios.
Existe sin duda una gran especulación en el tema inmobiliario, sobretodo si se tiene en cuenta que la construcción de viviendas populares sería un factor que operaría a la baja en los alquileres y en el costo de las viviendas usadas. Pero nada de esto se ha tocado ni en el corto ni en el largo plazo.
Hace apenas unos meses una brigada del Sunca se saco una foto con el presidente Mujica haciendo un “canchadita” para arreglar alguna vivienda.
Es obvio que eso no resuelve nada, para los miles de trabajadores, hombres y mujeres que necesitan su vivienda.
El plan de vivienda que tanto se ha hablado en otras épocas y del que cada vez se habla menos, es necesario ponerlo sobre la mesa como una de las prioridades nacionales. No entendemos a quién hay que pedirle permiso para hacer viviendas en este país. Es obvio que la decisión política no existe. Todos los instrumentos están pero falta la decisión política de un gobierno que todos los días tiene una justificación distinta para no hacerlo, y los dirigentes sindicales oficiales, son cómplices de ello.
Ni el gobierno de Vázquez, ni Mujica han intentado resolver el problema pues han estado abocados en forma principal para cumplir con las exigencias del FMI y demás bancos la mayoría norteamericanos, tratando de pagar créditos y de obtener nuevos. Es decir, endeudando más al país, pagando puntualmente la deuda y a veces hasta por adelantado. Pero la gran deuda social ha ido en aumento.
Un alquiler para una familia oscila desde 8 a 15mil pesos dependiendo del lugar y la zona del país. En dólares, que es como normalmente se traduce, anda entre la franja de los 500 y 800 dólares, lo que constituye un costo altísimo si se considera que los salarios y jubilaciones no pueden pagar estos precios.
Existe sin duda una gran especulación en el tema inmobiliario, sobretodo si se tiene en cuenta que la construcción de viviendas populares sería un factor que operaría a la baja en los alquileres y en el costo de las viviendas usadas. Pero nada de esto se ha tocado ni en el corto ni en el largo plazo.
Hace apenas unos meses una brigada del Sunca se saco una foto con el presidente Mujica haciendo un “canchadita” para arreglar alguna vivienda.
Es obvio que eso no resuelve nada, para los miles de trabajadores, hombres y mujeres que necesitan su vivienda.
El plan de vivienda que tanto se ha hablado en otras épocas y del que cada vez se habla menos, es necesario ponerlo sobre la mesa como una de las prioridades nacionales. No entendemos a quién hay que pedirle permiso para hacer viviendas en este país. Es obvio que la decisión política no existe. Todos los instrumentos están pero falta la decisión política de un gobierno que todos los días tiene una justificación distinta para no hacerlo, y los dirigentes sindicales oficiales, son cómplices de ello.
