MUJICA PIDE PERDÓN
Los últimos gobiernos uruguayos han prescindido del pueblo, por más que éste se ha esperanzado con sus viejas propuestas de cambio social.
No es menor lo que nos viene sucediendo en nuestro país en los últimos años, con los presidentes del Frente Amplio, el primero, le pidió ayuda militar a Bush ante una posible agresión Argentina en tiempos en que se instalaba la planta de celulosa en el departamento
de Río Negro, y el actual acaba de disculparse ante la presidenta argentina, Cristina Fernández de sus dichos, dando una explicación que francamente, es poco convincente.
En esta época además donde el capitalismo financiero, lejos de dar soluciones integrales a la población en nuestros países no hace más que ampliar y hacer mayor la dependencia y los males crónicos que incuba sus políticas macroeconómicas que provienen del FMI.
En esta época donde miles de personas en nuestro país no tienen ni salud, ni vivienda ni educación adecuada, los cambios sociales no pueden postergarse en forma indefinida. Por ello es que resulta, a veces difícil de entender para algún desprevenido, como un gobierno que proviene de un partido que fue de izquierda hoy tiene conductas tan erráticas en sus máximos dirigentes.
A pocos días de paralizar, prácticamente el proceso de integración, y por la vía de los hechos optar por el gigante del norte, Mujica intenta recomponer su relación con Cristina Fernández, en lo que desde el punto de vista político, parece una misión imposible.
En estos días que millones de personas se han lanzado a las calles en Estados Unidos por los derechos de inmigración, que más de un millón de colombianos han demandado por la paz y justicia social en su país, y que el legado de Chávez vive en la lucha del pueblo de Bolívar y en su continuador con Maduro.
En fin, si algo no podría haberse producido en estos tiempos, es una distancia innecesaria y al borde de la ruptura entre los dos países a las orillas del Plata, precisamente en esta época.
de Río Negro, y el actual acaba de disculparse ante la presidenta argentina, Cristina Fernández de sus dichos, dando una explicación que francamente, es poco convincente.
En esta época además donde el capitalismo financiero, lejos de dar soluciones integrales a la población en nuestros países no hace más que ampliar y hacer mayor la dependencia y los males crónicos que incuba sus políticas macroeconómicas que provienen del FMI.
En esta época donde miles de personas en nuestro país no tienen ni salud, ni vivienda ni educación adecuada, los cambios sociales no pueden postergarse en forma indefinida. Por ello es que resulta, a veces difícil de entender para algún desprevenido, como un gobierno que proviene de un partido que fue de izquierda hoy tiene conductas tan erráticas en sus máximos dirigentes.
A pocos días de paralizar, prácticamente el proceso de integración, y por la vía de los hechos optar por el gigante del norte, Mujica intenta recomponer su relación con Cristina Fernández, en lo que desde el punto de vista político, parece una misión imposible.
En estos días que millones de personas se han lanzado a las calles en Estados Unidos por los derechos de inmigración, que más de un millón de colombianos han demandado por la paz y justicia social en su país, y que el legado de Chávez vive en la lucha del pueblo de Bolívar y en su continuador con Maduro.
En fin, si algo no podría haberse producido en estos tiempos, es una distancia innecesaria y al borde de la ruptura entre los dos países a las orillas del Plata, precisamente en esta época.
La responsabilidad es sin duda del gobierno uruguayo, que aun no ha entendido las claves de la integración entre los pueblos, ni tampoco ha entendido que ésta ya está en marcha, no precisamente como la entendido el libre comercio o la libre inversión a cualquier precio.
Los últimos gobiernos uruguayos han prescindido del pueblo, por más que éste se ha esperanzado con sus viejas propuestas de cambio social.
No podría entenderse de otra manera lo que ha sucedido con el cierre de fronteras en la llamada política del “cero kilo”, del gobierno nacional, que tiene un claro afán recaudatorio y de beneficios a las Grandes superficies que en los últimos años han tenido grandes beneficios por parte de los gobiernos del Frente Amplio.
Todo ello claro esta mientras los alimentos y los insumos aumentan de precio todos los días, poniéndonos en cada en inferioridad de condiciones ante los vecinos. Dos y tres veces menos salen las cosas en Argentina que en nuestro país. Aquí los bancos aplauden al gobierno que paga la deuda y sus intereses por adelantado a costa del hambre y la miseria de los bajos sueldos de los uruguayos.
El presidente uruguayo Mujica, además la emprende contra Argentina estimulado y acicateado por los intereses comerciales, de los exportadores que pierden pie en sus negocios. Es probable además que esta política trascienda los dichos del Presidente uruguayo, aunque ello no le quita gravedad, por la situación que se ha creado.
Sin embargo, el “cero kilo” persigue una vez más a los más pobres, en esto no se equivocan lamentablemente.
Los últimos gobiernos uruguayos han prescindido del pueblo, por más que éste se ha esperanzado con sus viejas propuestas de cambio social.
No podría entenderse de otra manera lo que ha sucedido con el cierre de fronteras en la llamada política del “cero kilo”, del gobierno nacional, que tiene un claro afán recaudatorio y de beneficios a las Grandes superficies que en los últimos años han tenido grandes beneficios por parte de los gobiernos del Frente Amplio.
Todo ello claro esta mientras los alimentos y los insumos aumentan de precio todos los días, poniéndonos en cada en inferioridad de condiciones ante los vecinos. Dos y tres veces menos salen las cosas en Argentina que en nuestro país. Aquí los bancos aplauden al gobierno que paga la deuda y sus intereses por adelantado a costa del hambre y la miseria de los bajos sueldos de los uruguayos.
El presidente uruguayo Mujica, además la emprende contra Argentina estimulado y acicateado por los intereses comerciales, de los exportadores que pierden pie en sus negocios. Es probable además que esta política trascienda los dichos del Presidente uruguayo, aunque ello no le quita gravedad, por la situación que se ha creado.
Sin embargo, el “cero kilo” persigue una vez más a los más pobres, en esto no se equivocan lamentablemente.
Se necesita trabajo y salarios dignos.

