HAY QUE DETENER AL FASCISMO Y AL GOLPISMO EN VENEZUELA
La historia de los últimos años es por demás elocuente, hay que saber leerla para no confundirse, en los vaivenes de la lucha, que no son pocos, y siempre aparecen en forma inesperada.
En estos días nuevamente se ha puesto en evidencia la ya histórica disputa de nuestros pueblos por su independencia y soberanía, que no es otra cosa que la lucha por el desarrollo social, cultural de nuestros países que buscan emanciparse. No hay nada nuevo en la historia, de la lucha por la verdadera independencia de nuestros pueblos.
Cada vez que se avanza en el mejoramiento, de las condiciones de vida del pueblo y que los recursos fundamentales empiezan a conocer que una nueva sociedad es posible por los trabajadores mismos, allí comienza la desesperación y las mentiras de la política imperial que con métodos represivos propios del fascismo y el terrorismo pretende desestabilizar los procesos democráticos y populares.
Por ello es que es muy importante no solo observar lo que viene sucediendo en la República Bolivariana de Venezuela, sino solidarizarse firmemente con la decisión soberana del pueblo de éste país, que ha definido que su presidente sea Maduro.
En estos días también es necesario observar, como se ha comportado el gobierno de España, en una constante ingerencia sobre los asuntos internos de éste país, prohijando la violencia que ha desatado la oposición con antecedentes golpistas en ese país, militantes de la ultraderecha más reaccionaria en Venezuela.
Así ha sucedido, en Bolivia bajo el mandato democrático de Evo Morales, donde se produjo un movimiento terrorista de derecha que apuntaba a la desestabilización y más tarde a la división del país, que fue desarticulado por el escaso apoyo, pero que costó un importante número de vidas de ciudadanos, en el país del altiplano, e integrante del ALBA. Otro tanto sucedió en Ecuador contra el presidente Rafael Correa, que tampoco tuvo éxito por parte de integrantes de la policía de ese país.
Cada vez que se avanza en el mejoramiento, de las condiciones de vida del pueblo y que los recursos fundamentales empiezan a conocer que una nueva sociedad es posible por los trabajadores mismos, allí comienza la desesperación y las mentiras de la política imperial que con métodos represivos propios del fascismo y el terrorismo pretende desestabilizar los procesos democráticos y populares.
Por ello es que es muy importante no solo observar lo que viene sucediendo en la República Bolivariana de Venezuela, sino solidarizarse firmemente con la decisión soberana del pueblo de éste país, que ha definido que su presidente sea Maduro.
En estos días también es necesario observar, como se ha comportado el gobierno de España, en una constante ingerencia sobre los asuntos internos de éste país, prohijando la violencia que ha desatado la oposición con antecedentes golpistas en ese país, militantes de la ultraderecha más reaccionaria en Venezuela.
Así ha sucedido, en Bolivia bajo el mandato democrático de Evo Morales, donde se produjo un movimiento terrorista de derecha que apuntaba a la desestabilización y más tarde a la división del país, que fue desarticulado por el escaso apoyo, pero que costó un importante número de vidas de ciudadanos, en el país del altiplano, e integrante del ALBA. Otro tanto sucedió en Ecuador contra el presidente Rafael Correa, que tampoco tuvo éxito por parte de integrantes de la policía de ese país.
Ya el comandante Chávez había sido objeto de un golpe de estado, que duró un día en que el pueblo lo reinstaló en el poder.
En Honduras, luego que el presidente Zelaya quiso entrar al ALBA fue derrocado por los militares y los partidos de la ultraderecha de ese país.
En el sur asistimos a un golpe que dieron en Paraguay, las fuerzas más reaccionarias luego de una provocación realizada contra el movimiento campesino, que terminó con el derrocamiento del presidente Lugo y la separación de este país del MERCOSUR.
El proceso iniciado por la República Bolivariana de Venezuela ha sido clave para el desarrollo de una nueva fisonomía de la política de la región en forma independiente, con un protagonismo creciente del pueblo en la política, por ello es que las clases dominantes viejas aliadas del imperialismo y el fascismo responden en forma violenta, abierta o encubierta.
¿Quién en nuestro país puede olvidar, lo sucedido con Salvador Allende, o con las acciones del pinochetismo en Chile, por más que ya han pasado cuatro décadas? Así como las dictaduras del Cono sur, que tienen la misma inspiración de los actuales golpistas en el país de Chávez y de Bolívar.
La historia de los últimos años es por demás elocuente, hay que saber leerla para no confundirse, en los vaivenes de la lucha, que no son pocos, y siempre aparecen en forma inesperada.
En Honduras, luego que el presidente Zelaya quiso entrar al ALBA fue derrocado por los militares y los partidos de la ultraderecha de ese país.
En el sur asistimos a un golpe que dieron en Paraguay, las fuerzas más reaccionarias luego de una provocación realizada contra el movimiento campesino, que terminó con el derrocamiento del presidente Lugo y la separación de este país del MERCOSUR.
El proceso iniciado por la República Bolivariana de Venezuela ha sido clave para el desarrollo de una nueva fisonomía de la política de la región en forma independiente, con un protagonismo creciente del pueblo en la política, por ello es que las clases dominantes viejas aliadas del imperialismo y el fascismo responden en forma violenta, abierta o encubierta.
¿Quién en nuestro país puede olvidar, lo sucedido con Salvador Allende, o con las acciones del pinochetismo en Chile, por más que ya han pasado cuatro décadas? Así como las dictaduras del Cono sur, que tienen la misma inspiración de los actuales golpistas en el país de Chávez y de Bolívar.
La historia de los últimos años es por demás elocuente, hay que saber leerla para no confundirse, en los vaivenes de la lucha, que no son pocos, y siempre aparecen en forma inesperada.
La revolución bolivariana de Venezuela fue algo extremadamente diáfano, que ha removido las entrañas del continente, por ello es que además está destinada a continuar viviendo en su pueblo, y de sus enseñanzas de solidaridad desplegada por Chávez.

