LA PRINCESA D’AREMBERG, JULISSA Y CASTILLO

En el quincho y en el estrado oficial todo es alegría buena onda, paz y amor entre el capital, el gobierno y las direcciones oficiales, en lenguaje diplomático claro está.

El nuevo escenario que se montó en estos días en las vísperas y durante el día de los trabajadores, es por cierto inédito.
El empresario Richard Reed, que hizo una arenga “fantástica” a los efectos que los trabajadores trabajaran más y mejor, que fue aplaudida a rabiar por los principales invitados de los partidos tradicionales, y viejos izquierdistas de todo pelo que abundan en aplausos para que se siga aplicando la línea de privatizaciones, de libre inversión y crecimiento de la deuda externa.
Todo ello claro está mientras, se pedía que creciera el salario mínimo y los trabajadores se borraran de las AFAP, por que no son buenas. Es decir: lo que se escribía con una mano, se borraba con el codo”.
También en el conocido quincho de Varela, amigo del presidente Mujica se produjo una casual reunión de amigos, donde se hizo poca política pero donde se profundizaron sobre todos los temas de la política nacional y regional.
La princesa de D’Aremberg, Espert, el presidente de ANCAP, el pato Celeste, Calloia, López Mena, Castillo, inversores de varios tipos, y la versión de Halloween de la embajadora norteamericana que aparecía tras las cámaras de Telenoche mientras entrevistaban al embajador bolivariano invitado también a esta reunión.
A esta altura de los acontecimientos políticos nacionales, no es sencillo discernir en donde se toman las decisiones políticas en nuestro país, pues es notorio que en los últimos gobierno han ido surgiendo lugares como ADM, la ARU, el quincho de Varela, el Arbolito, el banco Central, Pluna, Ancap, y cuando le toca al movimiento sindical los nuevos interlocutores, a poco tiempo de los actos electorales ya están oficializándose.
Sin duda, que la versión de Astori en una central sindical cada vez más empresarial, hizo irrupción con mucha fuerza en el discurso oficial de los sindicatos que hablan cada vez más para el gobierno, y menos para los trabajadores.
Tampoco en el seno del acto oficial estuvo el tratamiento violento de las diferencias, por parte de la seguridad del acto que la tomo nuevamente contra personas que tenían otra versión y como en los viejos tiempos la emprendieron en forma no muy unitaria, a piñazo limpio.
Aunque en el quincho y en el estrado oficial todo es alegría buena onda, paz y amor entre el capital, el gobierno y las direcciones oficiales, en lenguaje diplomático claro está.
También es cierto que el otro “quincho” que no ha pasado desapercibido es el que tiene el ministro Bonomi con la renuncia del jefe de la policía de Montevideo, que se debate en medio de constantes reestructuras. A pesar que adelantó la modernización de esta cambiándola de lugar, ello no ha logrado modificar la difícil interna que vive el cuerpo.
Como si ello fuera poco el senador Agazzi tupamaro en Bogotá también está contribuyendo a la paz, eso sí desde una perspectiva, casi uribista pues le ha endilgado las responsabilidades a la FARC, de lo que sucede en Colombia, por iniciativa propia. Es demasiado serio lo que está sucediendo en Colombia como para decir semejantes atrocidades políticas. Vuélvase senador, a su recinto parlamentario y deje a los colombianos que resuelvan el problema, no los “ayude” más, de esa forma.
No hay lugar a dudas que la política uruguaya se las trae.
Aunque lo más importante es que hubo un primero de Mayo verdadero en la Explanada Municipal y en varios lugares del país.