UN GIGANTE SE MUEVE
Las principales ciudades del gigante sudamericano se han levantado en forma creciente en un país, que ha buscado su lugar en el concierto nacional, aunque el proyecto progresista no ha estado exento de una importante contracción económica, inflación, y también inversiones impresionantes que contrastan con las necesidades populares mínimas.
Una protesta que ha empezado con la suba del boleto se ha ido generalizando en el país mayor de América Latina, que está entre las primeras potencias económicas mundiales, y donde algo que parecía ser algo espontáneo ha trascendido los causes tradicionales, en donde el primer gran movimiento de masas disconforme con la política del gobierno del Partido de los Trabajadores (PT), cuyo líder histórico Lula ha transferido el gobierno a Dilma Rousseff, ex guerrillera, integrada a los cuadros del partido de gobierno, en las décadas anteriores.
Es evidente, que los acontecimientos han desbordado a las autoridades, y han puesto un nuevo toque de atención, a nuestros ilustres politólogos que una vez más, no han tenido en cuenta la acción de los pueblos, largamente postergados en la vida económica y social.
También está claro, que ante el inicio de los juegos confederados de fútbol, en estos días
Organizados por la FIFA, como antesala del próximo campeonato del mundo que se realizará el año próximo, este amplio movimiento de masas no solo conmueve a Brasil sino que también conmueve al concierto mundial.
Las principales ciudades del gigante sudamericano se han levantado en forma creciente en un país, que ha buscado su lugar en el concierto nacional, aunque el proyecto progresista no ha estado exento de una importante contracción económica, inflación, y también inversiones impresionantes que contrastan con las necesidades populares mínimas.
Es evidente, que los acontecimientos han desbordado a las autoridades, y han puesto un nuevo toque de atención, a nuestros ilustres politólogos que una vez más, no han tenido en cuenta la acción de los pueblos, largamente postergados en la vida económica y social.
También está claro, que ante el inicio de los juegos confederados de fútbol, en estos días
Organizados por la FIFA, como antesala del próximo campeonato del mundo que se realizará el año próximo, este amplio movimiento de masas no solo conmueve a Brasil sino que también conmueve al concierto mundial.
Las principales ciudades del gigante sudamericano se han levantado en forma creciente en un país, que ha buscado su lugar en el concierto nacional, aunque el proyecto progresista no ha estado exento de una importante contracción económica, inflación, y también inversiones impresionantes que contrastan con las necesidades populares mínimas.
Por otra parte, Brasil ha sido el país líder del MERCOSUR, que ha impulsado durante todo este tiempo una fuerte tendencia a consolidar el bloque, como forma de crear una base regional importante que potencie su política global.
Nuestro país en este tiempo ha apostado fuertemente a marchar tras la política de Itamaratí, por el ser éste el mayor volumen comercial de las exportaciones uruguayas.
Lo cierto es que el enorme volumen de la actividad económica de Brasil, no ha resuelto en forma equilibrada sus potentes contradicciones sociales en su seno, al contrario la extensión de sus conflictos sociales, predice que en la vida social y política ha entrado nuevamente un protagonista de relieve, que son las masas, a las que obviamente la inversión capitalista no contempla, como contempla al fútbol profesional.
Durante todo este tiempo se ha hablado desde los grandes medios de comunicación del sistema, a cerca de cómo América Latina ha escapado a la crisis capitalista mundial, mostrando los índices económicos de la región. Sin embargo, ello no parece condecir con las expectativas de los pueblos, pues existen en la zona, grandes movilizaciones sociales en curso. Ya hace un tiempo, que se viene señalando que la tendencia al crecimiento económico es más lenta, en Brasil y en buena parte de los países del sur, en la medida que los grandes centros de la economía mundial han perdido capacidad de compra.
En realidad, estamos ante un nuevo brote espontáneo de movilización social o el hecho expresa una realidad estructural que está en los cimientos del gran gigante del sur americano.
En estos años venimos apreciando como por distintos motivos los pueblos y los jóvenes irrumpen en Chile, en Perú, en Colombia, y ahora en Brasil.
Sin duda que ello afectará al desarrollo de la política en nuestros países.
Y los politólogos y políticos de nuestro país “que pongan las barbas en remojo”.
Lo cierto es que el enorme volumen de la actividad económica de Brasil, no ha resuelto en forma equilibrada sus potentes contradicciones sociales en su seno, al contrario la extensión de sus conflictos sociales, predice que en la vida social y política ha entrado nuevamente un protagonista de relieve, que son las masas, a las que obviamente la inversión capitalista no contempla, como contempla al fútbol profesional.
Durante todo este tiempo se ha hablado desde los grandes medios de comunicación del sistema, a cerca de cómo América Latina ha escapado a la crisis capitalista mundial, mostrando los índices económicos de la región. Sin embargo, ello no parece condecir con las expectativas de los pueblos, pues existen en la zona, grandes movilizaciones sociales en curso. Ya hace un tiempo, que se viene señalando que la tendencia al crecimiento económico es más lenta, en Brasil y en buena parte de los países del sur, en la medida que los grandes centros de la economía mundial han perdido capacidad de compra.
En realidad, estamos ante un nuevo brote espontáneo de movilización social o el hecho expresa una realidad estructural que está en los cimientos del gran gigante del sur americano.
En estos años venimos apreciando como por distintos motivos los pueblos y los jóvenes irrumpen en Chile, en Perú, en Colombia, y ahora en Brasil.
Sin duda que ello afectará al desarrollo de la política en nuestros países.
Y los politólogos y políticos de nuestro país “que pongan las barbas en remojo”.

