LA DEUDA SOCIAL CRECE CON LOS POBRES
En nuestro país, está política de privatizaciones y de libre inversión extranjera, provoca un empobrecimiento colectivo de miles de uruguayos, para lo cual es necesario seguir construyendo cárceles, y un cada vez más, sofisticado aparato productivo.
Uno de los secretos mayores que ha tenido el gobierno en los últimos tiempos ha tenido que ver con los temas financieros, que no se tocan por parte de los gobernantes pero que en todo este tiempo la deuda se ha desarrollado a niveles insospechados, esta vez por parte de los dos gobiernos del Frente Amplio.
Primero durante el gobierno del Dr. Vázquez, el entonces ministro de Economía había decretado que la deuda no existía y ella tenía escasa influencia en la economía nacional.
Sin embargo, el gobierno uruguayo con pleno acuerdo con los partidos tradicionales, mantuvo la política que en aquellos tiempos se llamó “honrar la deuda”, cosa por cierto que tiene una naturaleza feudal, más cuando esta se ha basado en la extorsión y en la fuerza que impone las condiciones económicas y financieras a nuestro país.
Esta es una política pública que se ha manejado con un extremo sigilo, tal como lo exigen los comportamientos financieros y particularmente los bancos internacionales.
Hoy no cabe ninguna duda que la pérdida del poder adquisitivo del salario y las jubilaciones, ante la suba constante de precios, lleva invariablemente a que los trabajadores y sus familias se endeuden para adquirir toda clase de artículos de consumo, desde duraderos a otros que son de consumo inmediato.
El cambio que supone el desarrollo de una política financiera por parte de los viejos partidos de izquierda hoy sostenedores del modelo neoliberal y de privatizaciones, comprime la capacidad productiva de las fuerzas nacionales, y lleva necesariamente a la imposición del capital en toda nuestra economía. Ello se produce, en el comercio, en la adquisición de productos de uso diario, y en la liquidación de industrias declaradas obsoletas, para dar paso a la intervención de capitales extranjeros, que tienen un papel cada vez más dominante, en toda nuestra sociedad.
Desde el gobierno del Dr. Vázquez a nuestros días se ha producido en crecimiento acelerado de toda nuestra economía, por más que los principales dirigentes del gobierno lo continúen negando hasta nuestros días, y negando además la presencia del capital extranjero especulativo en nuestro país. Mujica en su reciente pasaje por La Habana dijo en un reportaje, que la presencia del imperialismo en nuestro país era prácticamente inexistente. Ello en realidad lo que confirma es que en nuestro país, las acciones de las políticas imperiales se han desarrollado aun más, con la presencia del Frente Amplio en el gobierno.
En nuestro país, está política de privatizaciones y de libre inversión extranjera, provoca un empobrecimiento colectivo de miles de uruguayos, para lo cual es necesario seguir construyendo cárceles, y un cada vez más, sofisticado aparato productivo.
La lucha contra el narcotráfico, la legalización de la marihuana impulsado por éste gobierno, son políticas que se han ido imponiendo en la opinión publica con un manto de cambio político social, cuando en realidad los grandes temas sociales como el salario, la pobreza, la desocupación y el abandono del campo por falta de posibilidades, para miles de personas de todas las edades, no se ha resuelto. En todo caso se ha agravado, en un marco de nuevas tensiones que no van a resolverse.
Allí está el tema del salario, y el endeudamiento global de nuestra economía como un ejemplo al que aun este gobierno no ha respondido.
Primero durante el gobierno del Dr. Vázquez, el entonces ministro de Economía había decretado que la deuda no existía y ella tenía escasa influencia en la economía nacional.
Sin embargo, el gobierno uruguayo con pleno acuerdo con los partidos tradicionales, mantuvo la política que en aquellos tiempos se llamó “honrar la deuda”, cosa por cierto que tiene una naturaleza feudal, más cuando esta se ha basado en la extorsión y en la fuerza que impone las condiciones económicas y financieras a nuestro país.
Esta es una política pública que se ha manejado con un extremo sigilo, tal como lo exigen los comportamientos financieros y particularmente los bancos internacionales.
Hoy no cabe ninguna duda que la pérdida del poder adquisitivo del salario y las jubilaciones, ante la suba constante de precios, lleva invariablemente a que los trabajadores y sus familias se endeuden para adquirir toda clase de artículos de consumo, desde duraderos a otros que son de consumo inmediato.
El cambio que supone el desarrollo de una política financiera por parte de los viejos partidos de izquierda hoy sostenedores del modelo neoliberal y de privatizaciones, comprime la capacidad productiva de las fuerzas nacionales, y lleva necesariamente a la imposición del capital en toda nuestra economía. Ello se produce, en el comercio, en la adquisición de productos de uso diario, y en la liquidación de industrias declaradas obsoletas, para dar paso a la intervención de capitales extranjeros, que tienen un papel cada vez más dominante, en toda nuestra sociedad.
Desde el gobierno del Dr. Vázquez a nuestros días se ha producido en crecimiento acelerado de toda nuestra economía, por más que los principales dirigentes del gobierno lo continúen negando hasta nuestros días, y negando además la presencia del capital extranjero especulativo en nuestro país. Mujica en su reciente pasaje por La Habana dijo en un reportaje, que la presencia del imperialismo en nuestro país era prácticamente inexistente. Ello en realidad lo que confirma es que en nuestro país, las acciones de las políticas imperiales se han desarrollado aun más, con la presencia del Frente Amplio en el gobierno.
En nuestro país, está política de privatizaciones y de libre inversión extranjera, provoca un empobrecimiento colectivo de miles de uruguayos, para lo cual es necesario seguir construyendo cárceles, y un cada vez más, sofisticado aparato productivo.
La lucha contra el narcotráfico, la legalización de la marihuana impulsado por éste gobierno, son políticas que se han ido imponiendo en la opinión publica con un manto de cambio político social, cuando en realidad los grandes temas sociales como el salario, la pobreza, la desocupación y el abandono del campo por falta de posibilidades, para miles de personas de todas las edades, no se ha resuelto. En todo caso se ha agravado, en un marco de nuevas tensiones que no van a resolverse.
Allí está el tema del salario, y el endeudamiento global de nuestra economía como un ejemplo al que aun este gobierno no ha respondido.
